miércoles, 9 de octubre de 2013

Twitter suspende cuenta de activistas que preparan una protesta masiva en EE.UU.

Twitter ha suspendido la cuenta de un grupo, compuesto por millones de camioneros de EE.UU., que ha atraído la atención en todo el país por su plan de paralizar el tráfico en la mayoría de los estados para pedir la detención de miembros del Congreso.

El grupo Camioneros para la Constitución planea su acción para el 11 de octubre y declara que durará tres días. Los camioneros, que entre otras ciudades tienen como blanco la capital, Washington, quieren expresar su desaprobación de los líderes políticos nacionales y defender a la patria “de la corrupción, el socialismo, del programa de sanidad Obama Care y otras propuestas” de la Administración de Barack Obama.

“No pedimos juicios políticos”, declara Earl Conlon, un camionero de Georgia que se encarga de la logística de la protesta, “pedimos la detención de todas las personas del Gobierno que han violado el juramento de su cargo”. Los camioneros llevarán banderas, pancartas, carteles, letreros y otros símbolos. Los participantes serán apoyados por un grupo de motociclistas.

“Va a ser muy ‘divertido’ para cualquier persona que no sea partidaria de la protesta. A los que no tengan una etiqueta de apoyo en la ventanilla, les deseo ‘suerte’. Nadie entra, nadie sale”, dijo Conlon.

Twitter reaccionó a la noticia eliminando la cuenta del grupo. Aunque la página del colectivo en Facebook ha recibido cerca de 50.000 ‘me gusta’, su anterior cuenta también fue suspendida de forma permanente.

Fuente: http://www.sibci.gob.ve

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lunes, 5 de agosto de 2013

Cinco escenarios de ciberguerra en el nuevo orden mundial actual

http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/02/ciberguerra-eeuu-580x387.jpgCuando se habla de ciberguerra a todos nos viene a la mente un escenario muy influido por el cine a modo de videojuego en donde el litigio se dirime de forma incruenta, casi aséptica. La realidad es bien distinta. El crecimiento de la infraestructura tecnológica y la penetración de las redes de datos hacen que a día de hoy infraestructuras críticas puedan estar expuestas de un modo u otro a diversos tipos de ataques. Un nuevo orden mundial se está conformando en el terreno de conflicto relativamente confinado de las redes.

En este contexto tecnológico, ciberguerra y cibercrimen son tan difíciles de separar como complicado dilucidar la diferencia real entre ambos. La acepción de “Ciberguerra Fría” comienza a tomar cada vez más cuerpo entre expertos de seguridad de todo el mundo. Los escenarios de esta guerra son tan diversos como sus partes. Englobarlos en un contexto común es ya una tarea complicada dado que el único nexo de unión entre todos es que el escenario principal se da en la red de redes.

Al contrario que las campañas que puedan llevar adelante grupos que se denominan Anonymous, el conflicto soterrado entre potencias, grupos de intereses y criminales ha tratado de permanecer en un segundo plano informativo por interés propio. Sin embargo, tanto por informaciones periodísticas como por la propia intención de varios de los jugadores en este nuevo tablero geoestratégico, son cada vez más las informaciones al respecto que saltan al primer plano informativo.

Ciberdefensa y legislación
 
Para conocer el peso que todo el asunto ha tomado en los tiempos recientes nada mejor que acudir a la documentación pública de diferentes organismos internacionales. Así podemos ver cómo el manual de la OTAN acerca de ciberguerra legitima elasesinato de hackers. La falta de una legislación o acuerdo internacional a propósito del conflicto en el terreno de las redes parece estar sirviendo de excusa para que la impunidad se abra paso. Operaciones de sabotaje y espionaje se suceden cada vez con menos disimulo y se atribuyen de forma espuria a supuestos hackers, cuando es cada vez más manifiesto su origen real.

Como nota inquietante, que la revista norteamericana Wired, sitúe a Eugeni Karsperski, ciudadano ruso y dueño de la compañía de seguridad con su mismo apellido, como una de las quince personas más peligrosas del mundo por su colaboración activa con el FSB (agencia Rusa de seguridad) y sus acreditados conocimientos en ciberseguridad, no deja de ser esclarecedor. La “peligrosidad” parece ir más en función de las lealtades que a las actuaciones concretas.

Mucho menos agresivos, organismos como la Unión Europea, también han comenzado a elaborar informes que acompañan a maniobras de sus organismos de seguridad, como la polémica agencia ENISA (Agencia Europea de Seguridad de las Redes y de la Información). Australia, o Finlandia también desvelan su planificación al respecto haciendo público sus documentos sobre ciberseguridad. En todos ellos, aparte de los lugares comunes, se puede entrever cómo la exposición de sectores estratégicos cada vez mayores preocupa a los gobiernos.

Hace apenas unos días, surgió la noticas respecto a cómo han podido ser sustraídas información de primer orden a propósito de más de 79.000 instalaciones hidráulicas en EEUU por parte de hackers Chinos. Parece ser que las incursiones electrónicas de diversos hackers han sido tan discretas como continuas y ahora son los propios gobiernos los que deben replantearse cómo asegurar instalaciones básicas.

Por su parte, el Pentágono está preparando unidades especiales de ofensiva en un proyecto de ciberguerra en el que estas puedan intervenir comunicaciones y realizar ataques a infraestructuras controladas por ordenador para inutilizarlas o destruirlas. A esta información acompaña la autorización por parte de la presidencia de EEUU para realizar ataques cibernéticos a gran escala. Mientras tanto, su secretario de Defensa, Leon Panetta, alimenta la caldera hablando de que su nación se enfrenta a un eventual ” Ciber Pearl Harbor“.

La estrategia de inteligencia de los EEUU ha variado en los últimos años enfocándose más hacia la intervención de comunicaciones y operaciones electrónicas y retirando gran cantidad de agentes de campo. Sin embargo, esta estrategia no siempre ha dado los resultados esperados. Al calor de los atentados del 11S, legislaciones como la Patriot Act y la Homeland Security conseguirían ahondar en el camino del espionaje electrónico, aunque no siempre ofrecerían los resultados deseados en la persecución y prevención del terrorismo.

Aun así, los resultados de la actividad en los terrenos de incursiones informáticas darían ejemplos concretos de ciberataques, entre los que destaca Stuxnet, Duqu o Flame que han demostrado ser poderosas armas capaces de inutilizar infraestructuras y espiar equipos críticos en sistemas de defensa o investigación.

Los cinco escenarios de ciberguerra:
1. EEUU y China. Un conflicto no declarado cada vez más evidente.
La curiosa relación entre China y los Estados Unidos, les ha llevado a una constante tensión que ni puede ser declarada abiertamente ni se manifiesta más allá de esa guerra oculta que se libra en las redes. Mientras tanto, lugares públicos como el “Foro de la Industria de Internet China y Estados Unidos”, acogen calurosas declaraciones de intenciones en las que la colaboración contra el crimen y el espionaje son la clave.

Casos como el de Huawei, acusado el año pasado de mantener abiertas puertas traseras en sus routers que permitirían un eventual espionaje y acceso a sus infraestructuras por parte del país de origen de estos dispositivos, desató una polémica comercial que pasaría a primer plano informativo al formalizarse la queja por parte de la embajada China a propósito de la campaña contra una de sus mayores empresas tecnológicas.

Según un informe de Akamai, China supuso a lo largo del último trimestre de 2012 un 41% del tráfico global de los ataques de denegación de servicio (DDoS). EEUU representó el 10% de estos. El crecimiento de estos ataques y la multiplicación de sus orígenes hacen que las estrategias de seguridad de empresas no directamente vinculadas a la red, como bancos y medios de comunicación, queden expuestas. La escalada en la complejidad evidencia cada vez más que sin un claro patrocinio y el respaldo de una infraestructura cada vez mayor no es posible llegar a la escala actual que adquieren estos ataques.

En 2009, se produciría el ataque conocido como Aurora, que tendría como principal objetivo un Google que se negaba por aquel entonces a aplicar las cláusulas de censura que el Gobierno chino pretendía imponer al buscador. Las cesiones parciales a la censura no serían suficientes para Pekín. Finalmente, Google decidiría abandonar China, que desde entonces elevaría a Baidu como la gran opción de un internet debidamente fiscalizado por las autoridades.

Otro momento comprometido para las autoridades chinas sería la filtración en un documental de corte propagandístico en el que se mostraba la interfaz de un software de ataque que solicitaba una dirección IP desde la que encubrir el origen real de este. En el fotograma, se empleaba la dirección de la Universidad de Alabama, lo que dejaba en mala posición un reportaje que pretendía mostrar a China como víctima.

Esclarecedor ejemplo ha sido también el nuevo centro de operaciones ubicado en Shangai, que se ha revelado como una de las fuentes de buen número de intervenciones en la red. Si bien ha sido complicado revelar la procedencia de estos ataques, dado que la mayor parte empelan como plataforma la multitud de equipos zombies (operados remotamente por un software de control remoto) que operan como una BotNet (red de ordenadores infestados), finalmente el origen apunta a este centro de operaciones.

La sombra de los ciberataques procedentes de China parece siempre seguir unos parámetros que difícilmente podrían apuntar a hackers individuales. Así los sucesivos ataques a empresas, prensa y organismo gubernamentales como la NASA, no dejan de apuntar, aunque si pruebas concluyentes, hacia miembros apoyados por el propio gobierno. La contraparte es aún más oscura. China, apenas reporta casos en los que su seguridad haya sido comprometida, a pesar de la constancia de que no dejan de sucederse casos en ambas direcciones. Así, el ministerio de Defensa chino y otros sitios militares han llegado a contabilizar mensualmente un promedio de 144.000 a lo largo de 2012, de cuyo origen parece que un 62,9% partía de EEUU según una de las pocas informaciones suministradas.

Ciertamente, las informaciones que se deslizan en los medios apuntan a un espionaje organizado y constante por parte de EEUU. La revelación de todo un arsenal de nuevas armas secretas chinas, directamente recogido en informes públicos del Pentágono, no deja lugar a dudas del espionaje que este mantiene. La exactitud de los datos acerca de armas como misiles balísticos orbitales, cazas y sobre todo nuevas herramientas orientadas al ciberespionaje revelan una actividad importante en este sentido.


2. Guerra cibernética contra “Estados enemigos” como Irán o Corea del Norte Irán, pasando por Siria en su camino, se ha convertido para EEUU e Israel en el próximo objetivo geoestratégico. La aparición de Stuxnet y la intrusión informática en la planta de enriquecimiento de uranio iraní de Natanz en 2010, ha sido uno de los momentos más señalados de todo este proceso. No se trata solamente de que se haya podido acceder desde el exterior al corazón de los sistemas de control de unas instalaciones críticas sino que el método planteaba una novedad inquietante. Así Stuxnet abría el camino a toda una nueva generación de virus espía capaz de actuar de forma casi autónoma y con un potencial aterrador.

No sería hasta bastante después, cuando el propio Gobierno estadounidense confirmara la existencia de un arsenal informático preparado para eventuales ataques preventivos, cuando sabríamos que se confirmaba, de forma tácita, que Stuxnet formaba parte de dicha infraestructura. Posteriormente conoceríamos que sería concretamente parte de una colaboración entre EEUU e Israel. Tanto Stuxnet como Duqu, siguen un mismo patrón. El peligro de ambos es la casi independencia con la que estas armas cibernéticas operan. Una eventual “mutación” o una deriva inesperada podría hacerlas operar a una escala no prevista o incluso volverlas contra sus creadores, como tantas obras de ciencia ficción nos han adelantado.

Por su parte, Hezbollah también ha comenzado a crear una estructura desde la que realizar incursiones en el ciberespacio. El frente abierto contra Israel, nos ha ofrecido otro capítulo curioso. De forma independiente operaciones de miembros de Anonymous han confluido en ataques a infraestructuras informáticas expuestas sobre todo tras los últimos episodios contra palestina por parte del estado hebreo. En este contexto, deberemos estar atentos a cómo se desenvuelve la llamada OpUSA. Entre las acusaciones más destacadas, la de volver a entrenar y equipar a yihadistas contra el gobierno Sirio.

El escenario del conflicto sirio también ha aportado sus particulares operaciones como la llevada adelante por la Syrian Electronic Army, que se atribuye los ataques de esta semana pasada a medios occidentales, como la BBC, France 24 TV, diversas radios públicas estadounidenses, Al-Jazeera, el Gobierno de Qatar y diversas cuentas de Twitter desde las que se difundirían informaciones falsas que llevarían a la caída de 145 puntos al índice Down Jones. Parece que en este sentido Siria puede ser el prólogo de una intervención contra su socio iraní.

Mientras, Corea de Norte y sus supuestas instalaciones nucleares se han convertido en otro de los objetivos prioritarios tanto de su vecino del sur como de EEUU. La recienteentrada de hackers en las redes norcoreanas, aisladas del resto de internet, ha sido posible gracias a un despliegue de antenas Wifi amplificadas que pudieron captar la señal y establecer un punto de entrada desde lugares próximos a la frontera. La intrusión terminaría por afectar a diversas infraestructuras aunque no alcanzara a ordenadores con información acerca del programa nuclear. Tal infraestructura difícilmente pasaría desapercibida en una de las fronteras más vigiladas del mundo. La reacción del norte fue cortar la línea de enlace existente desde 2006 para evitar confusiones militares y enfrentamientos fronterizos y declarar nulos los términos del armisticio entre ambas coreas.

En paralelo a las amenazas y bravatas norcoreanas, EEUU y Corea del Sur establecen las bases para colaborar en un eventual escenario de conflicto en la red. Esto se traduce en que el pretexto del ataque por parte de hackers se sostiene con dificultades y las próximas intrusiones en el sistema del norte serán ya confirmadas sin excusa, como métodos de “defensa”.

Por otro lado, parece que los ataques “de vuelta” pueden tener su origen en la propia China, aunque Corea del Sur se guarda bien las espaldas y acusa a sus compatriotas del norte de las recientes infecciones que afectaron a bancos, ordenadores personales y canales de televisión.

Por su parte, los EEUU han descrito entre sus prioridades estratégicas la intrusión en las redes que controlen el programa militar de Corea del Norte. La información pública que se conoce al respecto, advierte que podrían estar en disposición de manejar una variedad de herramientas de ataque que aunque no de la sofisticación del gusano israeloestadounidense Stuxnet podrán comenzar a comprometer sectores estratégicos en poco tiempo.

3. Rusia, la ciberdelincuencia y el espionaje El caso más famoso de ataque de supuestos hackers a una nación fue el de 2007 a Estonia. Por aquel entonces, el país báltico era una de las naciones de mayor penetración digital de occidente. Diversos sistemas fundamentales, entre los que destacaban el sistema bancario y las infraestructuras públicas, desde saneamiento hasta los mismos semáforos, fueron bloqueados durante cerca de dos semanas a consecuencia de la retirada de un monumento identitario para la población rusa que habita el país. Expertos de la OTAN tendrían que acudir para tratar de hacer cesar dicho ataque cuyo origen se ubicaría finalmente en la Federación Rusa.

Ninguno de estos ataques “políticos” ha sido en ningún caso reconocido, como viene siendo pauta habitual, por autoridad alguna. Las especulaciones posteriores apuntarían a una suerte de “encargo” a hackers con capacidades de movilizar enormes Botnets para llevar adelante estos.

La afirmación que el negocio ilícito es el modelo de empresa capitalista más perfecto podemos trasladarla al ámbito de la red. El empresario delictivo busca un nicho de mercado y lo explota de la mejor forma posible. Para ello, la red se ha convertido en un nuevo lugar donde poder difundir su mercancía mejor.

En el caso ruso también parece ser más cierto que en ningún otro que existen múltiples operadores independientes que se dedican al delito informático sin relación con el Estado. Informes como es de Russian Underground 101, a cargo de Max Goncharov, detalla todas las actividades ilícitas que se realizan en la red y los precios a los que estos cibercriminales profesionales, prestan sus servicios en el mercado negro del hacking ilícito, en foros como antichat.ru, xeka.ru y cardingcc.com.

Grandes estructuras de ciberespionaje como la recientemente desvelada ”Octubre Rojo” apunta a nuevas formas de espionaje netamente delictivo con origen ruso. La sofisticación de este software espía es muy grande. Con un periodo de operación de más de cinco años, este software utiliza distintos módulos independientes, con pautas similares al malware Flame, capaz de replicarse de forma oculta y descifrar códigos como ACID, desarrollado por el Ejército francés y que emplea la OTAN y la Unión Europea.

4. Anonymous y el Hacktivismo Las sucesivas detenciones de diversos individuos que se atribuyen a redes de Anonymous o miembros de LulzSec apenas han conseguido poner freno a las constantes campañas que estos colectivos agrupados bajo un nombre común realizan.

Desde sus primeras operaciones surgidas de 4Chan contra emisoras racistas o la Cienciología, El colectivo Anonymous ha evolucionado hacia una mayor concienciación de su papel como activista por los derechos en Internet. Su apoyo a Wikileaks, en la llamada Operación PayBack, con las primeras acciones contra su bloqueo financiero, los llevarían a saltar definitivamente al primer plano informativo. También aumentarían su base de simpatizantes agregando un perfil mucho más activista y comprometido.

Desde entonces las operaciones de grupos de Anonymous irían incrementándose, sobre todo contra países con censura, organismos, políticos e incluso empresas. Ni siquiera la pederastia quedaría fuera de los ataques del grupo, que realizaría un masivo bloqueo al servidor de la red oculta que más páginas de este tipo empleaba.

El grupo LulzSec, impulsaría un ataque contra la compañía Sony que culminaría con la caída de PlayStation Network y la revelación de buena parte de nombres y claves de usuarios de sus clientes, como consecuencia de la denuncia de Sony contra George Hotz, creador del Jailbreak para iPhone que luego realizaría igualmente para la PlayStation 3. Los cambios de la política de uso de su consola y las restricciones que trataban de imponer a su este volverían a tener consecuencias para esta con sucesivos ataques que culminarían con la apertura final de esta a ser “pirateada” y la consiguiente puesta a disposicíon de juegos para su descarga.

La legislación que pretendía limitar la piratería y de paso buena parte de las libertades ciudadanas en la red, denominada SOPA, agruparía a buena parte del sector tecnológico. Acompañando a la línea cívica, que finamente conseguiría tumbar la ley, las operaciones de Anonymous tomarían el nombre de Operación BlackOut y pasarían por ataques a empresas y organismo gubernamentales que apoyaran dicha legislación.

5. Una difusa guerra contra el terrorismo Podemos afirmar que el yihadismo internacional ha comenzado a ver cómo la actividad en la red puede ser empleada más allá de fuente de reclutamiento y comunicación entre sus miembros. Así grupos como la ciberguerilla Izz ad-Din al-Qassam, han comenzado a emplear metodologías muy similares a las que emplean grupos como Anonymous para realizar sus acciones en la red. Una de sus formas más recurrentes de ataque ha sido contra bancos estadounidenses. Estos ataques constantes se han sucedido a lo largo de un periodo de ocho meses. Al igual que apuntábamos respecto al caso iraní, parece que grupos vinculados a este país son los dan soporte a este nuevo “comando” que también suele aparecer como QCF (Izz ad-Din al-Qassam Ciber Fighters).

En este sentido, podemos encontrar paradojas al estilo de la OpUSA, anunciada para el próximo día 7 de mayo por parte de Anonymous, como forma de protesta de las violaciones de derechos humanos en las que los EEUU pueden ser responsables. Podría darse el caso que, aunque de forma autónoma, converjan los intereses de grupos completamente divergentes en este ataque. Como hemos explicado más arriba, el caso de Siria e Irán no deja de colmar de contradicciones a un occidente capaz de apoyar a los mismos yihadistas que persigue en sus propias fronteras.

La “lucha contra el terrorismo” se ha convertido en el nuevo comodín del populismo conservador capaz de justificar cualquier legislación una vez modelada oportunamente la opinión pública. La realidad ha demostrado que la mayor parte de las líneas de actuación que se han anunciado públicamente han terminado por tener un empleo bien distinto. Las diversas unidades surgidas a partir de la Patriot Act, después del 11S, demostraron una escasa eficacia a pesar de la ingente cantidad de recursos destinados a estas. El espionaje del activismo dentro de los propios EEUU ha terminado por ser una de las mayores actividades de dichos grupos. En este sentido la ciberyihad parece ser el placebo necesario para mantener una tensión pública lo bastante asustada como para comulgar con una sustracción de derechos de otro modo intolerable.

La propia legislación que supuestamente persigue controlar las comunicaciones terroristas no deja de ser un brindis al sol al respecto. Sin embargo legislaciones como CISPA permitirán que el espionaje ciudadano pueda realizarse no solo por agencias estatales autorizadas para ello, incluso extrajudicialmente al tratarse de la supuesta persecución del terrorismo, sino por las mismas compañías que prestan servicios de Internet.

Intentar orientarnos entre los múltiples escenarios de la ciberguerra y el cibercrimen resulta tan complejo como relatar el nuevo orden mundial que se está conformando. Quizás lo más interesante es que estos movimientos soterrados son las muestras de mayores despliegues y pueden apuntar la dirección geoestratégica del futuro. La ciberguerra en la actualidad no es más que la escaramuza inicial de futuros conflictos. Aun así, en un futuro próximo su importancia la llevará a un primer plano. De cualquier manera conocer su desarrollo dice mucho más que los discursos oficiales, teñidos de la diplomacia falsaria que nos revelara Wikileaks.

Fran Andrades

Fuente: http://betatic.com/cinco-escenarios-de-ciberguerra-en-el-nuevo-orden-mundial-actual/

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martes, 15 de enero de 2013

Las implicancias del suicidio del programador Aaron Swartz

El creador de Reddit y del formato RSS, hacktivista por la liberación de datos, se suicidó luego de un sistemático acoso por parte de la Justicia estadounidense. Había liberado millones de periódicos escolares de JStore.
La creciente demanda por la apertura de información sobre presupuestos, gestiones, contactos, gobiernos, corporaciones tiene sus “límites” cuando se trata de cuidar la propiedad intelectual. Y vaya que eso tiene implicancias. La libertad de circulación de la información a través de Internet se ha cobrado una nueva víctima, ya convertida en mártir de esta era digital con todos los ingredientes para ser rápidamente bandera de una nueva época. El impacto de la apertura de datos y del cambio del modelo de propiedad intelectual ha sido tan grande en la cultura global que hay quienes no soportan las presiones ante un mundo cada vez más absurdo. A diferencia de Julian Assange, el fundador de Wikileaks actualmente embaucado en una turba polémica por su assangecentrismo, o de las sorprendentes intenciones de Bradley Manning a la hora de liberar secretos de Estado (más allá del espantoso trato del gobierno estadounidense), el suicidio del programador y hacktivista Aaron Swartz, de 26 años, tiene todos los condimentos para pasar a la historia de manera tristemente épica: acosado por el FBI por haber liberado sistemáticamente ni más ni menos que diarios escolares de la librería virtual JStore, perteneciente al MIT, con una trama policíaca, fue encontrado muerto en su departamento el viernes pasado.

Swartz había sido acusado y procesado por bajar 4,8 millones de artículos de diarios de la librería JStore. Y aunque la corte de Massachusetts finalmente había desestimado la mayoría de los cargos, las acusaciones sobre delitos federales continuaron su curso: “fraude de conexión”, “fraude de uso de computadora”, “obtención ilegal de información de una computadora protegida” y “daño imprudente a una computadora protegida” fueron los iniciales cargos que habían quedado pendientes. Pero de esos cuatro cargos, la acusación federal final llegó súbitamente a trece. Según el propio Swartz, el MIT le dio al Servicio Secreto estadounidense información de acceso de Swartz sin orden judicial de por medio. Según se suponía, el juicio iba a empezar en abril, con una primera citación el 25 de enero. Pero Swartz decidió terminar con su vida, presumiblemente acuciado por la inminencia del juicio. “Su suicidio fue producto de un sistema de justicia criminal plagado de intimidación y de persecución extralimitada”, denunció su familia en un comunicado. Las acusaciones podían incluir millones de dólares de multa y hasta 35 años de prisión por querer compartir los archivos de los diarios.

A pesar de su corta edad, Swartz tenía una carrera increíblemente prolífica: fue el cofundador de Reddit, un sitio adquirido por Wired que redefinió la forma de acceder a las noticias, y contribuyó a los 14 años al desarrollo de Creative Commons en las épocas en que Lawrence Lessig encabezaba el cambio de modelo de licencias de copyright. También contribuyó a la invención del formato RSS, standard para la lectura distribuida de contenido editorial hoy usado por millones de personas en todo el mundo. Además, Swartz fue el primero en iniciar una campaña contra las extintas propuestas de ley SOPA/PIPA en Estados Unidos, a través del sitio que cofundó llamado DemandProgress. Enterado de la noticia de su muerte, Lessig escribió un emotivo comentario en su sitio Rootstrikers. “¿Cómo piensas que podrás hacer todo lo que haces, habiendo esta corrupción?”, le había dicho Swartz a Lessig en 2006, lo que llevó seis meses después a volver a concentrar a Lessig en el “problema” de la corrupción.

Apenas conocida la noticia, el grupo activista Anonymous volteó y luego hackeó a las pocas horas el sitio web del MIT, luego de que la misma escuela prometiera una completa investigación sobre su rol en el suicidio de Swartz. Entre los deseos expresados por Anonymous para honrar la muerte del hacktivista llamaban a que “esta tragedia sea la base de una reforma de una ley de crímenes por computadora”, “que sea la base de una reforma del copyright y la propiedad intelectual”, “que sea un reconocimiento a la opresión y la injusticia llevadas a cabo por instituciones sobre personas que apuestan a la solidaridad y la ayuda mutua”, “que sea la base de una renovada libertad en Internet alejada de la censura con igualdad de acceso”. Ejes centrales, todos, de la disputa permanente sobre los límites de la liberación de datos.

Más allá de la triste pérdida de Swartz para el hacktivismo de Internet, el debate que trasciende su muerte es el oxidado modelo de Propiedad Intelectual que todavía pervive en épocas de Internet. Un modelo a contrapelo de la increíble expansión y liberación de datos por partes de gobiernos y corporaciones. Por sólo poner un ejemplo, Swartz se enfrentaba a un modelo que parece totalmente perimido. En el contexto de las críticas por el procesamiento de Swartz, JStore había decidido hace unos días dar acceso gratuito a su contenido, pero en un chico gotero. Según un nuevo programa anunciado, se podría ahora acceder a tres artículos cada dos semanas, sobre un total de 4,5 millones de artículos de periódicos escolares. “Un nuevo capítulo comienza”, decía ayer la página de JStore.org en la web: busca diarios, fuentes y ahora ‘libros’. Eso es todo. Aquí nada ha pasado.


Fuente: Mariano Blejman, en http://www.pagina12.com.ar/diario/cdigital/31-211853-2013-01-15.html

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jueves, 5 de julio de 2012

La llegada del fotoactivismo


Rubén G. Herrera entrevistó a colectivos de fotografía comprometida o crítica. En esta nota, publicada por el portal http://www.tercerainformacion.es, transmite las respuestas y sus conclusiones sobre un fenómeno surgido también como parte del quinto poder, el llamado "periodismo ciudadano" que nació de la blogsfera, y que continúa creciendo desde la cibercultura.

Ha trascendido en el mundo hispanohablante el famoso discurso del fotoperiodista Gervasio Sánchez al recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía en 2008, pues puso en evidencia la doble moral de los países desarrollados, como España, que envían tropas a luchar en guerras donde ellos mismos han vendido las armas, y premia a los fotógrafos que de una manera sorprendente y atractiva cubren la tragedia. Pero esa “fotografía institucional” ha venido precarizándose durante los últimos años. Hoy, según nos cuenta Ángel López Soto, director de GEA Photowords: «por diferentes motivos, un profesional de la talla de Gervasio tiene muchas dificultades para vivir de su trabajo fotográfico».

Y es que estamos en un nuevo contexto de la fotografía con nuevas formas colectivas de ejercerla: la socialización de la fotografía a través de un tejido asociativo en crecimiento, aunque con prácticas de siempre: la fotografía humanitaria. Un cambio que muchos señalan como cuantitativo, pero no tanto de cualitativo. En cualquier caso, el número de asociaciones de fotografía crítica ha crecido exponencialmente y cada vez más se percibe a la fotografía como una herramienta compartida y como un espacio propio; no como un flujo unidireccional. 

La propuesta consiste entonces en redefinir ese contexto. Una posible consideración terminológica, ambigüa y arriesgada, sería la de “fotoactivismo”.

CONTEXTO
El término fotoactivismo está a medio camino de popularizarse en Internet, pero su contexto lo podemos percibir ampliamente: la creatividad de la "multitud conectada" y las necesidades informativas en la web 2.0; las redes sociales, la información instantánea, la llegada del “periodismo ciudadano”, el llamado Quinto Poder que nació de la blogsfera, la generalización de la fotografía digital y la posproducción fácil…
El fotoactivismo no responde a una realidad exclusiva, ya que la fotografía social ha venido trabajando en acciones humanitarias desde su origen. Pero sí refleja un nuevo e integrador modelo de fotografía, que no debe confundirse con la fotodenuncia, ya que esta posee un rango menor de importancia e implicación social; es un hecho aislado, espontáneo, fácilmente instrumentalizable.

El fotoactivismo se centra en la función, en la denuncia social, por parte de numerosas fundaciones, colectivos e incluso ONGs especializadas que han convertido la fotografía en el espacio prioritario para el cambio social, en un mundo donde la imagen es lo más importante.

Uno de los pocos precedentes teóricos que encontramos al respecto es Jorge Luis Marzo, experto en arte y poder, quien comenta en su obra Fotografía y activismo (2006):
«¿Qué podría aportar la fotografía a las prácticas activistas? En realidad, mucho, porque el eje central de toda práctica política es la visibilidad: bien la visibilidad externa de las realidades que se quieren ocultas o incluso inexistentes; bien la visibilidad interna que hace posible que las gentes se alíen y se organicen […] Las tecnologías no son meros sistemas técnicos que dan pie a cambios sociales, como dicta el actual discurso mecanicista y positivista, sino que son sistemas en un constante “llegar a ser”, cuya evolución está supeditada a lo que la gente hace con ellas en sitios y momentos determinados».
Será a finales del siglo XX cuando el reporterismo de guerra o la fotografía documental decaigan, en buena medida por los intereses de quienes controlan los grandes grupos de comunicación. En la Guerra de Irak se hicieron latentes los problemas con los que había de enfrentarse el periodismo gráfico: el caso Couso y la orden de fuego estadounidense al Hotel Palestina; la imposibilidad de documentar la batalla del aeropuerto de Bagdad, mientras tenía lugar el cómodo derribo de una estatua de Sadam en el centro de la ciudad… O de cómo en este mismo país, serían los propios militares los que dieran a conocer el escándalo, con sus propias fotografías, de las torturas y abusos contra prisioneros de Abu Ghraib.

La reflexión entonces es: ¿de dónde proviene la verdadera información de ruptura? Son estos materiales audiovisuales, que no son desarrollados necesariamente por profesionales, los que cruzan transversalmente los conflictos del mundo contemporáneo. Pero las evidencias de que el modelo de desarrollo de la globalización no va bien provienen no solo de países en conflicto bélico. Esto se comprueba intensamente durante las últimas revueltas que han tenido lugar en Europa desde 2009: el precedente islandés; las revoluciones árabes; nuestra “spanish revolution”, extendida a todo occidente; el movimiento Occuppy Wall Street… El fotoactivismo al que me refiero gana un fuerte impulso en el contexto español. Ni una posible versión inglesa ni francesa del concepto aparecen por las redes; aunque sí análogos procesos, donde la geografía urbana juega un papel fundamental: el fotoactivismo de los conflictos sociales en la ciudad. Y este fenómeno viene a cerrar un largo proceso en el que la evolución de las tecnologías de captación de imágenes ha alcanzado el culmen de su función como arte y como ciencia, como ficción y como realidad.

CARACTERÍSTICAS

El fotoactivismo refleja los problemas con los que se encuentran los fotógrafos actuales. Uno de los principales impulsos ha venido dado por la utilización, por parte de los social-media que catalizan el descontento ciudadano, especialmente los medios de comunicación contra-hegemónicos, como pruebas testimoniales frente a la información considerada “oficial” (Policía, fuerzas del orden, Gobierno, agencias internacionales, medios de comunicación…). No está necesariamente desarrollada por freelances o profesionales de la fotografía, aunque sí suelen ser destacados reporteros, clara muestra de la integración por el cambio. Por ello, el fotoactivismo, en su mayor expresión, conecta con la Antropología visual: rama o herramienta de la Antropología social que se basa en el uso de la imagen como instrumento para la observación, descripción y análisis de la realidad humana. La fotografía como documento etnológico ha visto multiplicada su potencialidad al convertirse en una herramienta de uso constante en el mundo moderno.

Aquí es donde conecta con la cibercultura. Para hacerlo exitosamente, esta nueva fotografía social busca salir del constante anonimato en que se mueve la información en la red. Para evitar la fórmula «no importa quién eres sino lo que haces», los fotógrafos se están consolidando en redes participativas, donde, como mínimo, las licencias Creative Commons, les permiten un reconocimiento que la tradición del copyright no hace sino quitarles privilegios. Esa hiperdifusión ha dado lugar a redes sociales especializadas en fotografía, como Flickr, Pbase, Ojodigital, Obture... Pero el mayor movimiento integrador son dichos medios de comunicación independientes. Estos han ido naciendo con las nuevas tecnologías de la información y los derechos de distribución libres, y poco a poco han ido integrando a más profesionales especializados; entre ellos fotoactivistas.

Con diferentes (a veces contrapuestos) grados de implicación y variados intereses, una serie de colectivos participa en mayor o menor medida en un nuevo tejido asociativo, que cada vez es menos yuxtapuesto y más colaborativo, que tienen la posibilidad de publicar en mass media o en social media, y permitir al fotógrafo especializado sobrevivir. 

Me parece justo integrar a estos colectivos ampliamente: desde profesionales que buscan un trabajo rentable y digno, como Gea Photowords, hasta el lado opuesto: quienes han popularizado el eslogan «La revolución será fotografiada», como es el caso de Movimiento Visual. En ambos casos, lo que predomina es una revisión ética del trabajo informativo, incorporando a la fotografía social en los informativos.


Aún con lo dicho ¿aceptan los expertos el término? He conversado con algunos, y estas son los puntos de vista que ofrecen:

- Imagen en Acción: «No hay que confundir la acción (fotoactivismo) con los medios (web 2.0, las redes sociales, etc.). Caeríamos en la trampa liberal de que el medio es el mensaje. Se necesita que previamente haya como sustrato un mayor nivel cultural de la imagen fotográfica que permita saber leerla y poder separar la propaganda de la verdad, y desde luego un interés general por los problemas y las situaciones. Si entendemos el fotoactivismo como la forma de utilizar la fotografía como medio para la denuncia y/o para dar visibilidad a los problemas o situaciones sociales… debemos tener presente que, como en todas las actividades humanas, la popularización de los medios puede traer consecuencias positivas o negativas: véase: la avalancha de información que puede acabar insensibilizando al lector… «Lo importante continúa siendo el mensaje que dan los reportajes de calidad; y la calidad es escasa». «Los valores referenciales cambian constantemente, en ellos no solo interviene la ideología sino también la estética. La sociedad debe madurar para poder aceptar o rechazar de forma no institucional sus referencias. De nuevo las nuevas tecnologías pueden valer para apoyándose en sus tácticas virales ir cambiando valores».
- Ángel López, Gea Photowords: «Creo que no hay una gran diferencia entre lo que se hace ahora y lo que se ha hecho en otros momentos. Es decir, tomar partido con una causa profesional. Pero han cambiado los medios y las tecnologías. Lo que se posibilita actualmente es la ampliación de lo que nos une, y eso genera más fuerzas, florecen más colectivos, y no es necesaria una presencialidad. Pero el compromiso es el mismo que ha existido siempre».
- rebelARTE (Colombia) «Consideramos que el Arte refleja la realidad: lo que pasa, lo que vemos, lo que somos… La fotografía como una expresión artística no escapa a este fenómeno, e inevitablemente termina capturando las calles, las protestas y manifestaciones; el movimiento y la materia en general. Este aumento significativo tanto en la producción como en la exhibición ha logrado que se generen espacios alternativos de difusión de contenidos, lo que sin duda afecta y perturba a quienes están acostumbrados al monopolio del conocimiento y la información». Es necesario estar a la vanguardia tecnológica, para darle otros usos, resignificarlos, reutilizarlos, intervenirlos, la tecnología utilizada a favor de la resistencia implica cambios cuantitativos, que a su vez generan transformaciones cualitativas, así la existencia de miles de foto-activistas apoyados en la tecnología (cambio cuantitativo) puede determinar la existencia de un público mejor informado, más consciente, más activo (cambio cualitativo). Lo local juega un papel fundamental en la medida que la batalla que hoy se libra en todo el orbe entre el capital y las grandes mayorías de humanos, se gana desde lo local, la imagen es vital para estos propósitos, ya que permite educar, culturizar, organizar a las grandes masas desprovistas desinformación, educación y conocimiento. Lo que alguna vez hiciera la revolución cultural mexicana a través de los murales, hoy es necesario hacerlo no solo a través de los murales, la pintura, el grafiti, también es indispensable recurrir a todas las expresiones artísticas, en especial a las visuales, ya que, si algo es incuestionable en este mundo de consumo, es el poder que sobre los ciudadanos ejerce la imagen.
- AGARESO: «hay que dejar que pase algo más de tiempo para ver cómo se desarrolla este proceso; si esa mayor producción de fotos se acompaña de un proceso paralelo de difusión que llegue a amplios sectores sociales. Es cierto que hay más gente haciendo fotos y subiéndolas a redes sociales, pero a nivel profesional, hay poca gente haciendo fotografía social con cierta continuidad, a no ser por motivos laborales. A diferencia del pasado, ahora quizás estamos en un momento en que es la denuncia social la que demanda más fotógrafos».
- FotogrAcción se definen así: «Lo que nosotros hacemos es otra forma de activismo político, de militancia, que ha decidido emplear las mismas herramientas que los medios de comunicación comerciales pero dando una vuelta importante, esta es usando las herramientas como elemento subversivo, desde otra perspectiva, desde la Contrainformación».


EN DETALLE

- rebelARTE, por su parte, se define con una cita de Eduardo Galeano:
«Los fotógrafos de la sociedad de consumo se asoman pero no entran. En fugaces visitas a los escenarios de la desesperación o la violencia, bajan del avión o el helicóptero, oprimen el disparador, estalla el fogonazo del flash: ellos fusilan y huyen», y también como «un colectivo Multidisciplinario que utiliza la Calle, la red y la Imaginación para “Controvertir” las inconvenientes políticas oficiales. Pura Resistencia Visual contra el Neoliberalismo, el Capitalismo Salvaje y la Desigualdad».
- Imagen en Acción es una ONG dedicada a la fotografía. Se autodenominan: «apartidistas y aconfesionales; el fin principal de ponerse al servicio de otras ONG y colectivos sociales que trabajan en el campo de la sensibilización, la acción social y la cooperación internacional ofreciendo la cobertura fotográfica de eventos, actividades y proyectos».
- Photographic Social Vision: Junto con IEA son las únicas ONGs.
- Agareso: Asociación Gallega de Reporteros Solidarios, sin ánimo de lucro, formada por un colectivo de profesionales del mundo de la comunicación, comprometidos con la producción, realización y difusión de proyectos de cooperación y solidaridad, desde mayo de 2000. También apelan al silencio de los grandes medios de comunicación. Con asociaciones de este tipo, señalan, «es más fácil que la información circule». Antes estaba más controlada. Es positivo que estén surgiendo nuevos colectivos y experiencias mediáticas que usen las nuevas tecnologías para transmitir cuestiones de denuncia social.
- GEA Photowords: «Mediante una información rigurosa y en clave de denuncia positiva ofrecemos todo tipo de proyectos: desde la premisa de concienciar a la opinión pública sobre los problemas que se debaten en el mundo de hoy y sus soluciones a una serie de proyectos encaminados a la creación, producción, difusión y enseñanza del periodismo multimedia».
- Ruido Photo: desde 2004: ejercen un «documentalismo independiente, con fuerte contenido social y compromiso cultural».
- Otros: Piel de Foto, Pandora Foto, Arriba los que Luchan, Obtura, Quieres Callarte, La Plataforma, Ekinklik, Social Documentary...

CONCLUSIÓN

El tejido de asociaciones con infinidad de temáticas, propuestas y razones de ser se ha multiplicado en los últimos cuatro o cinco años. La cuestión ahora es estudiar las prácticas que desarrollan y las influencias que ejercen en la cultura de la imagen, la mentalidad de la ciudadanía, y por supuesto, la implicación social.

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