miércoles, 27 de mayo de 2015

La aplicación infantil de YouTube, bajo la lupa

Hace algunas semanas, Google lanzó la aplicación gratuita YouTube Kids, un programa que permite a los niños acceder a contenidos especialmente diseñados para ellos y –lo más importante– eviten aquellos que podrían resultarles molestos u ofensivos. A los pocos días de ser lanzada, grupos que abogan por los derechos infantiles en los Estados Unidos denunciaron que el contenido de la aplicación –o, mejor dicho, aquel al que se puede acceder en las búsquedas a través del soft– incluyen material perjudicial para los más chicos.

Entre los ejemplos citados, aparecen un comercial de una cerveza, una charla Ted, donde un participante habla de su propio intento de suicidio, algunas discusiones respecto de la pedofilia, un episodio de la serie Animaniacs, donde los personajes animados mencionan –o parecen mencionar– palabras como “piss” o “fellatio”, y quizás el más peligroso de todos: un video donde se enseña no sólo cómo encender un fósforo sino cómo arrojarlo a una pila de otros fósforos.

La reacción de la firma fue inmediata e implicó dar de baja todo el material denunciado. Los dos grupos que acusaron a la empresa fueron el Centro para la Democracia Digital y la Campaña para una Infancia sin Publicidad. En una declaración conjunta, estimaron que “se promociona YouTube Kids como un lugar seguro para niños cuando, en realidad, incluye material que no puede ser catalogado bajo ningún criterio como “familiar”.

Sin embargo, el verdadero problema reside en otro lado. Antes de su lanzamiento, un grupo de consumidores pidió a la Federal Trade Commission de los EE.UU. –que regula el comercio en ese país– que se investigara YouTube Kids porque podría violar las normas respecto de la publicidad, porque los videos “se intercalan con piezas publicitarias que no serían permisibles en la televisión”.

El caso pone en tela de juicio dos asuntos. El primero, cómo ha crecido la masa de material audiovisual ligada a YouTube: no es raro que, dada la cantidad de contenido, alguno que no corresponde a lo que el sitio pretende se haya colado. El segundo tiene que ver con la responsabilidad de los padres respecto de cuáles son los contenidos a los que pueden acceder sus hijos, de allí que YouTube, en respuesta a los cargos, haya recomendado una supervisión y que se utilice la posibilidad de marcar como ofensivo o inapropiado el contenido que no debería formar parte de la aplicación. Esto, obviamente, corresponde a los mayores que supervisan lo que miran sus hijos.


El público infantil es, por lo demás, uno de los que mayor contenido en Internet consume, y es un mercado tentador para las grandes empresas. La aplicación actual provee contenidos de productoras como Jim Henson (creadores de Los Muppets y Plaza Sésamo), Dreamworks Animation, etcétera, todos ellos curados para ser comprendido por menores. Lo que estos grupos de presión en realidad atacan es el hecho de que se promocionen productos a través de contenidos indicados especialmente para un público sensible como el de los niños. Por ahora, la aplicación sigue funcionando y depurándose, pero la discusión sobre responsabilidades recién comienza.

Fuente: Diario Bae

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