martes, 7 de julio de 2015

Joven venezolano crea videojuego en software libre para promover el turismo nacional

Betula se ha convertido en la nueva joya venezolana de los videojuegos. Esta aplicación, exclusiva para computadoras fijas y portátiles, muestra la riqueza natural de la selva que abraza a los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.

Es un programa animado en 3D, creado en software libre por un joven emprendedor de Puerto Ayacucho, en una alianza estratégica con el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación (hoy, para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología). Betula hace parte de una tendencia conocida como ‘juegos para aprender e innovar’, que está dirigida a hacer del mundo un lugar más feliz y consciente, a través de las tecnologías de información y de la educación.

“Este videojuego educativo es un gancho divertido, para los amantes de estas aplicaciones, que coloca a Venezuela como un destino turístico inigualable. La idea es impulsar un turismo con conciencia ecológica, y (des)aprender formas de relación con las tecnologías de información. Con esta herramienta, queremos llevar un mensaje de paz y de respeto por la vida”, explicó Jarcelo Ochoa, creador del juego.

Para el responsable del desarrollo de este juego, Betula es un ejemplo de cómo sembrar el turismo en el país: “Es una expresión creativa que privilegia la preservación del planeta, e incentiva al trabajo; un juego de estrategia en cuya dinámica el jugador debe reflexionar y desarrollar sus habilidades para aventurarse en una relación armónica con el ambiente. La clave es razonar y jugar”.

Los usuarios de este juego deben sembrar sus alimentos, cultivar semillas para cuidar la biodiversidad de la selva tropical venezolana; también, hacer un uso eficiente para no quedar desprovistos de los recursos, ni de la energía.

Betula fue diseñado totalmente en software libre, con una aplicación llamada Blender. “Blender es un programa informático con un motor de juego que es una alternativa poderosa contra los programas de diseño en software privativo. El motor de juego de Blender permite que todo lo que no venga por defecto, se pueda desarrollar con un simple script, hecho en el lenguaje de programación Python, usado para hacer efectos especiales en la industria del cine”, comentó el tecnólogo Jarcelo Ochoa.

Este innovador, de 35 años de edad, afirma que las tecnologías libres no tiene limitantes: “Comprobamos que, en software libre, se pueden hacer animaciones de excelencia, con contenidos de calidad. La ventaja de trabajar en software libre es que tienes acceso a la documentación de las herramientas y de los procesos, de modo que puedes hacer ajustes a la medida de tus necesidades; ello impregna de mayor calidad el producto”.

“El software libre garantiza eficiencia y buen rendimiento: las herramientas son fáciles de usar. El desarrollador no requiere conocimiento de un lenguaje específico de programación —ratificó Ochoa, y añadió—: Una de las ventajas que me permitió esta tecnología es que pude acondicionar un equipo sencillo para trabajar. El desarrollo de Betula lo hice en una computadora Pentium 4, con un giga de memoria, un procesador 2.6 y una tarjeta gráfica de 512 megabytes”.

Ochoa informó que Betula —nombre con el que se conoce un género de árboles que sirven para la subsistencia, y destacan por su ‘gran sabiduría’— se hizo para correr incluso en computadoras que no tengan acelerador gráfico; es decir: los efectos se pueden ver aunque el equipo no tenga tarjeta de video.

Jóvenes con ‘olfato’ para los videojuegos

En Venezuela, desde hace unos 5 años atrás, los videojuegos educativos se abren paso en software libre. En la actualidad, el Gobierno Bolivariano acompaña procesos innovadores de grandes mentes juveniles apasionadas por los juegos virtuales.

Desde mediados de 2010, en Amazonas, se han formado 60 personas en diseño de videojuegos, envueltos en el aprendizaje que proporcionan las vivencias propias. De acuerdo con estadísticas de la Comunidad Nacional de Software Libre, casi el 80 por ciento de estos tecnólogos son jóvenes menores de 30 años: la edad promedio de estos innovadores es de 17 años. El reporte regional también destaca que el 25 % de los sujetos de aprendizaje son indígenas de los pueblos yanomami, piaroa, baré y jivi; y que, 3 de cada 10 participantes, son mujeres.

Jarcelo Ochoa es uno de los acompañantes pedagógicos de esta generación de saberes creadores. Estudió Administración en Talentos y Ecoturismo, pero lo cautivaron las tecnologías de información. Su vena de persona inquieta y emprendedora ha quedado plasmada en el desarrollo de una serie de videojuegos educativos que ha germinado en Amazonas, entre el fulgor de la construcción colectiva.

De manera autodidacta, Ochoa aprendió a crear en software libre, y se convirtió en uno de los primeros maestros del estado Amazonas en diseño de videojuegos con contenido social. Su juego Betula atrapa parte de la formación ambiental de sus primeros tiempos: “Es también una denuncia de la minería ilegal”.

Apuntamos a un perfil de innovadores

Las tecnologías libres son un toque de libertad en el corazón de miles de venezolanos de distintas generaciones. En el estado Amazonas, la Academia de Software Libre ha atendido la formación de más de 600 personas, durante los últimos tres años.

Jarcelo Ochoa, quien es el actual coordinador de la Academia de Software Libre en Amazonas, resaltó como una “iniciativa histórica” la promoción que el Estado venezolano está haciendo del software libre con el desarrollo del pensamiento creativo: “En la Academia, estudiantes y maestros somos protagonistas: todos aprendemos en un profundo proceso de concienciación sobre la necesidad de usar tecnologías que nos liberen. Investigamos, problematizamos, creamos, sistematizamos y compartimos”.

De los talleres realizados en Amazonas, han resultado ocho juegos interactivos en 2D con contenidos educativos. En la línea de las creaciones en tercera dimensión, también sobresale Mene, una aplicación inventada con el respaldo del Ministerio del Poder Popular para la Educación, a través de la Fundación Bolivariana de Informática y Telemática (Fundabit).

Mene —que lleva el nombre con el cual nuestros indígenas conocían el petróleo— es el primer videojuego hecho en 3D con software libre en el estado Amazonas, en espacios alternativos a la educación formal. En su proceso creativo, participaron 12 personas: trabajaron diseño, sonido, animación en 3D y modelado.


“Es juego de simulación de la industria petroquímica que estimula la inteligencia a niveles extraordinarios. Retrata los procesos para la obtención de combustibles o sustancias químicas derivados del petróleo, que la mayoría de los venezolanos, viviendo en un país petrolero, desconocemos”, expresó Ochoa.

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