lunes, 28 de octubre de 2013

La 69º Asamblea de la SIP, al servicio de EE.UU. y la mentira

http://ea.com.py/wp-content/uploads/2012/10/SIP.jpgLa Sociedad Interamericana de Prensa es fraudulenta pues sugiere agrupar a periodistas. Es una organización empresarial de 1.300 dueños de periódicos, que no es lo mismo. Sus intereses patronales están anclados en el mundo de los negocios y no en el de la información. La distinción entre los negocios y el periodismo es necesaria. Y también esta aclaración política: la SIP funciona en sintonía fina con el Departamento de Estado, como se confirma al analizar su 69º Asamblea anual reunida en Denver, Colorado, entre el 18 y el 22 de octubre pasado.

Allí se puso sordina al mega escándalo de espionaje de la administración Obama sobre el mundo, incluso sobre gobiernos amigos y 35 presidentes. Antes Dilma Rousseff y luego Angela Merkel protestaron ante el presidente norteamericano, como lo reflejaron periódicos afiliados a la SIP.

Sin embargo, en el lujoso 5 estrellas, el Hotel Brown Palace de Denver, no estuvo como asunto central el megaespionaje norteamericano. Era la noticia mundial. Sin embargo, a lo sumo hubo una teleconferencia del periodista Glenn Greenwald, quien vive en Brasil y publicó en The Guardian y O Globo parte de las filtraciones de Edward Snowden, ex topo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

¿Por qué no lo invitaron a Greenwald a Denver? El poco espacio que le dieron fue como si la noticia central del día la hubieran publicado en la página 46, sin foto. Merecía la tapa y un título catástrofe...

“Querida Casa Blanca”

Las preferencias para con las autoridades estadounidenses se notaron en la única referencia de Denver: redacción muy respetuosa, breve, con tono de solicitud y no de denuncia. Ni siquiera hubo un título especial dedicado a EE UU, como sí los hubo con Argentina, Ecuador y Venezuela, considerados los más peligrosos para la “libertad de prensa”.

Lo único que faltaba en la cuidadosa petición a Washington es que comenzara diciendo “Querida Casa Blanca”. Allí se lee: “alentar al Departamento de Justicia de EE UU a que adopte en forma vigorosa y cumpla con las normas actualizadas que fueron recomendadas en 2013. Hacer un llamado al Senado y la Cámara de Representantes para que apruebe leyes que incluyan un escudo de protección sólido para los periodistas”.

Esos popes de los medios en ningún momento menearon ante el gobierno de Obama su espionaje, revelado por Snowden, ni la persecución contra WikiLeaks y su fundador Julian Assange, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde agosto de 2012. Sobre estos tópicos, la SIP guardó un ominoso silencio, de complicidad. La única módica queja de la entidad fue que “EE UU incautó en 2012 en secreto los archivos de 21 líneas telefónicas de reporteros de The Associated Press, en violación de la Primera Enmienda de la Constitución”. Esto fue dicho bajito, como para defender a la AP sin enojar a la Casa Blanca. Sólo fue mencionado el Departamento de Justicia.

Argentina la peor del grado

A tenor de las cantidades y contenido de las resoluciones votadas en Denver, parece que el gobierno argentino es el peor del hemisferio occidental. A Cristina Fernández de Kirchner le dedicaron dos misiles, mientras que a otros gobiernos progresistas les arrojaron uno a cada uno. A Obama le tiraron confites.

Una moción contra CFK se refirió al llamado “cepo publicitario” en contra de Clarín y “La Nación”, al disponerse que no habría más publicidades comerciales de los supermercados. Esa pérdida de avisos comerciales tendría casi igual o mayor importancia que los crímenes contra periodistas, cometidos en otras latitudes y no en Buenos Aires, La Habana ni Caracas.

El otro clamor de Denver fue para criticar la ley de medios de la democracia. La cloaca mediática de Miami, tronó: “Reiterar a los tres poderes del Estado argentino que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual entraña supuestos de censura indirecta en los términos del Pacto de San José de Costa Rica, ya que afecta la sustentabilidad de los medios privados; restringe sin razón técnica alguna el funcionamiento de medios que no utilizan espectro radioeléctrico, como el cable y las señales audiovisuales; favorece a las voces oficiales en desmedro de las restantes; y discrimina arbitrariamente entre distintos medios”.

Las conclusiones de la SIP, al referirse al país, cifró sus mejores esperanzas en la Corte Suprema para que enmiende y/o mutile la ley 26.522. Dijo: “Otra herramienta restrictiva en Argentina, la ley de medios, está a la espera de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que puede receptar los principios internacionales en la materia”. Fue un aviso esperanzado en Ricardo Lorenzetti y sus supremos, descartando a Eugenio R. Zaffaroni.

SIP perezosa

Aparte de reaccionaria, el apéndice del Departamento de Estado es muy perezosa. Las dos resoluciones contra Argentina parecen “copy-paste” de las mismas que ya habían aprobado en la 68º Asamblea, en marzo de este año en Puebla, México. No se tomaron la molestia de investigar o agregar algunos elementos sino que repitieron como el loro las acusaciones.

Ni siquiera cambiaron de informante. Quien leyó las acusaciones contra el gobierno argentino fue el mismo miembro de la Comisión de Libertad de Expresión: Daniel Dessein, director de la Gaceta de Tucumán. El órgano de prensa no se distinguió precisamente por sus denuncias contra el genocida general Antonio D. Bussi en su represión ilegal en los años de la dictadura en esa provincia de la que después fue gobernador por Fuerza Republicana. Los bussistas deben haber seguido publicando su pauta en La Gaceta y las buenas relaciones continuaron en democracia.

Además de holgazana, la SIP hace de sus asambleas oportunidades para el turismo. Esta edición fue promocionada porque Denver es “una ciudad joven y vibrante en el centro del 'Old West Cowboy'”. La propaganda a los asistentes añadía: “El lado social y los tours; Habrá un completo plan de actividades sociales y recepciones. El sábado está programado una visita al Cherry Creek Mall donde hallarán tiendas de lujo y galerías de arte. El domingo nos trasladaremos al galardonado The Fort, uno de los establecimientos más reconocidos de la nación y famoso por sus filetes de búfalo”.
De trabajo periodístico, poco y nada. Muchas tiendas de lujo y filetes de búfalo.

Mentiras de la SIP

Como la realidad se cuela incluso en los salones VIP, en sus Conclusiones “la SIP condenó el asesinato de 14 periodistas; 3 en México, 2 en Brasil, 2 en Colombia, 2 en Guatemala, 2 en Haití y 1 respectivamente en Ecuador, Honduras y Paraguay. Expresó también su total rechazo a la prescripción de 17 casos de asesinatos de periodistas (5 en Colombia y 12 en México) por considerar que la impunidad y la acción de poderes judiciales débiles o sometidos son los motores generadores de la violencia. También durante este período tres periodistas debieron de abandonar Colombia y Honduras por amenazas”.

Este cuadro sobre los asesinatos resulta una guía, dolorosa pero útil, para saber de dónde provienen los mayores peligros para el ejercicio del periodismo. Se desenmascara la mentira de sentar en el banquillo a Raúl Castro, Nicolás Maduro, Rafael Correa, Evo Morales y otros mandatarios del ALBA.
Es que en los recién nombrados no hubo crímenes, salvo uno en Ecuador que por supuesto no fue de la responsabilidad de Correa. La mayor cantidad de crímenes luego seguidos de impunidad se produce en Colombia y México. Son los socios privilegiados de Washington en el Tratado de Libre Comercio y el “Plan Colombia”, en un caso, y del NAFTA en el otro. Ambos están alineados con Obama en la Alianza del Pacífico, junto con Chile, Perú y Panamá, en la corriente pronorteamericana anti ALBA y anti CELAC.

Hablando de CELAC, en sus anteriores asambleas la SIP condenó el hecho de que esa comunidad latinoamericana y caribeña hubiera designado presidente pro-témpore a Raúl Castro, de Cuba. Esa queja fue una exteriorización de los dos países excluidos de la CELAC: EE UU y Canadá. La SIP es su virtual secretaría de prensa.

Mientras los países donde se asesinan a tantos hombres y mujeres de los medios se benefician del blindaje mediático de la entidad con sede en Miami, otros gobiernos díscolos con el imperio son linchados en cada asamblea. En Denver hubo, además de las dos resoluciones contra Argentina, otras muy duras y explícitas contra la Venezuela de Maduro y el Ecuador de Correa, al que acusaron de censurar a la prensa con la ley Orgánica de Comunicación a partir del 25 de junio pasado.

De Cuba hablaron pestes: “la libertad de prensa se ha visto agravada por una represión constante y detenciones arbitrarias de periodistas”. Esta mentira fue sostenida por la informante Yoani Sánchez, la gusana promovida a vice-presidenta de la SIP para América Central y el Caribe. ¿Quisieron con eso el 22 de octubre amortiguar la brillante victoria que obtendrá Cuba sobre EE UU una semana después en la ONU en la votación contra el bloqueo? El 29 de octubre 188 países condenarán el bloqueo a la isla e indirectamente dirán que la SIP falta a la verdad sobre ese país.

Fuente original: http://www.laarena.com.ar/opinion-la_69%C2%BA_asamblea_de_la_sip__al_servicio_de_ee.uu._y_la_mentira-103863-111.html

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martes, 24 de septiembre de 2013

La SIP, la CIA, los medios y los golpes de estado

http://www.arbia.org.ar/imagenes/sip2.jpgLas respuestas del Presidente de la SIP ante interrogantes relacionados con sendos
ejemplos sobre la relación entre golpes de estado y medios de comunicación, revelan
los silencios y los ruidos que obscurecen una posición que debería ser más fuerte y
explícita.

Jaime Mantilla, director del Diario Hoy, es presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP) con sede principal en Miami, en el Edificio Jules Dubois. En el evento “Medios de
comunicación, derecho a la información y democracia” en FLACSO, la semana pasada, se le
presentaron al Sr. Mantilla dos casos preocupantes involucrando a miembros de la SIP. El
primero, señalando que según los documentos secretos desclasificados por la Universidad de
George Washington, El Mercurio recibió en 1970 de la CIA, $9 millones en valores de hoy. Por
el rol que tuvo El Mercurio, la CIA evaluó que su inversión fue exitosa, ya que “jugó un rol
importante en instalar el escenario para el golpe militar del 11 de septiembre, 1973” contra el
presidente electo Salvador Allende. En ese momento El Mercurio ya era miembro de la SIP y
sigue siéndolo hoy. Se le preguntó a Jaime Mantilla si debe ser legal que medios de
comunicación reciban financiamiento de organizaciones como la CIA. Si bien la SIP encuentra
tiempo para ventilar su opinión sobre casos donde protege el subsidio del estado a sus
miembros, Mantilla dijo que hay demasiados miembros de la SIP como para pronunciarse
sobre el caso de El Mercurio y su financiamiento. Dijo sin embargo, que sí se pronunció y que
se puede ver esto en la página web http://www.sipiapa.org. Esto parece ser falso. Una
búsqueda de “mercurio” en esta página web no otorga resultado alguno sobre el
financiamiento de miembros de la SIP por parte de la CIA, mucho menos de su denuncia. El
asunto de fondo permanece. Jaime Mantilla no afirma que deba ser ilegal que los medios de
comunicación sean financiados por la CIA, volviéndolos en instrumentos de la política exterior
encubierta de un país que frecuentemente invade a otros países, socaba democracias y viola
derechos humanos. ¿Pueden ser medios de comunicación representantes de la libertad de
expresión en democracia cuando son instrumentos de la CIA? El presidente de la SIP prefiere
no contestar.

Igualmente, le pregunté al presidente de la SIP si debe ser legal que miembros de su
organización participen en golpes de estado contra gobiernos democráticamente electos, como
fue la participación de RCTV y Globovisión en el golpe contra Hugo Chávez en el 2002. En este
caso, estos medios de comunicación falsificaron imágenes para hacer parecer que el chavismo
reprimía a pacíficos manifestantes que estos mismos medios habían llamado a las calles, y así
proveer la cubierta política para el golpe de estado. Estos actos han sido revelado en los
documentales como La revolución no será televisada y Puente Llaguno: Claves de una
masacre. Varios golpistas salieron por estos mismos canales a nivel nacional a agradecerles
por su rol en la planificación y ejecución del golpe de estado cuando parecía que habían tenido
éxito. Documentos desclasificados indicaban que la CIA reportaba que las condiciones estaban
“madurándose para un golpe”. El presidente de la SIP no negó que estos medios hayan
cometido estos actos. Se le preguntó cuándo se va a pronunciar sobre estos casos y si los
actos de estos miembros de su organización deben ser legales. La respuesta fue que la SIP sí
se pronunció y que es immoral. Pero revisando la página web a la que nos refiere el Sr.
Mantilla, solo se encuentra el discurso de que los medios son víctimas del régimen de Chávez,
y en pleno golpe de estado, reitera la supuesta libertad que deben tener estos medios de
comunicación para en efecto llevar a cabo sus acciones golpistas. ¿Cuándo se va a disculpar
públicamente la SIP por su apoyo a medios de comunicación que por medio de mentiras impulsaron un golpe de estado en contra del gobierno electo de Venezuela? Mientras que
hablaba el Sr. Mantilla sobre los valores y que la democracia es un sistema basado en el
consentimiento, omitió decir que golpes de estado contra gobiernos democráticos impulsados
por medios de comunicación deben ser ilegales justamente porque violan la base del
consentimiento en democracia. Sigue entonces la pregunta de interés público en pié, Sr.
Presidente de la SIP: ¿debe ser legal que medios de comunicación participen en golpes de
estado de la forma en que RCTV y Globovisión participaron en el 2002?

Ricardo Restrepo

Fuente: http://www.ciespal.net/mediaciones/index.php/ensayos/1245-lo-que-el-presidentede-la-sip-no-niega-sobre-cia-los-medios-y-los-golpes-de-estado.html


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jueves, 15 de agosto de 2013

Bolivia: Colonialismo de la desinformación

“Cómo disolver los actos corruptos de algunos medios de comunicación para propugnar un mundo mejor y más justo?. Por ética, debo lealtad a mi principio de ser militante de la verdad y no su intérprete”.
 
Son más de 20 años de vida periodística que llevo como firme militante en las filas del pueblo. Transitando por este vidrioso camino, es escalofriante constatar, que el contenido informativo de los medios de comunicación en su mayoría, están subordinados a quienes los financian, por consiguiente tienen la obligación moral de defender sus intereses.
 
Insisto, no existe la objetividad periodística, desde el momento en que se elabora la noticia se ingresa al campo de la subjetividad, porque cada ser humano, con su característica particularidad, evalúa la realidad. Lo que existe es el mecanicismo racional, es decir que el periodista trabaja y a cambio percibe un salario, en consecuencia tiene nomás que subordinarse a su jefe.
 
Ciertamente, el periodismo es una maravillosa profesión, fascinante y turbulento a la vez, y de alto riesgo por el tramo espinoso de recorrido en el afán de cazar la noticia. Y en ese afán, cuando la noticia no presenta las pruebas respectivas y lo damos por consumados, ahí cometemos los delitos formales de difamación, denigración, calumnias, injurias, etc.
 
Y lo más deplorable aún, es que cuando alguien quiere poner atajo a esto, levantan el grito al cielo y dicen que la libertad de expresión y de prensa está en riesgo, “nos están coartando la libertad de expresión”, indican los cínicos.
 
Hoy está en boga, exclamar hasta el hartazgo, que la libertad de prensa está en riesgo en Bolivia. Tamaño atrevimiento, que hasta la SIP (Sociedad Interamericana de la Prensa) en una muy clara injerencia similar a cualquier organismo norteamericano, que viola de manera flagrante la soberanía de nuestros pueblos, intentaba una vez más, inmiscuirse en nuestro país refrendando la amenaza de la libertad de expresión.
 
En un artículo anterior, me había referido a las funciones nefastas de la SIP, que tiene su escenario de acción en territorio norteamericano, actúa en consonancia y de la mano perversa del imperio del mal, calumniando permanentemente a gobiernos latinoamericanos que se resisten a caer en sus anzuelos.
 
Recuerdo cuando esta organización conspiradora llegó a Bolivia, afortunadamente el presidente Evo Morales no la recibió, lo cual celebro. No obstante, la SIP perversamente y como buena operadora del fascismo, realizó su romería de visitas con el gremio periodístico afines a ellos y con organizaciones sociales de oposición al gobierno actual.
 
Con seguridad también llegaron a parlamentarios, dueños de medios, y seguramente con representantes de la Iglesia que de un tiempo a esta parte, decidieron hacer política en Bolivia, en lugar de dedicarse a sus actividades pastorales como proclaman constantemente.
 
 Por todo su accionar deleznable de la SIP, se puede asegurar con toda certeza, que esta organización se constituye en un órgano de inteligencia del gobierno de los Estados Unidos. Por su recorrido nefasto, esto ya es de vieja data, la SIP, viene interfiriendo en nuestros países de Latinoamérica, en una muestra clara de intento desestabilizador de la Democracia.
 
En un artículo de opinión yo me preguntaba: ¿dónde está la SIP, cuando algunos empresarios y dueños de los medios de comunicación manejan la agenda política, social y económica de nuestros pueblos en desmedro de las mayorías?
 
¿Dónde está la SIP, cuando sistemáticamente se pervierte el mensaje en los medios de comunicación, metódicamente se manipula la información?
¿Dónde está la SIP, cuando se ocultan verdades y se divulgan mentiras?
 
 ¿Dónde estaba la SIP, cuando en Honduras lo derrocaban a Manuel Zelaya y los medios de comunicación mostraban dibujitos, o en Paraguay con el golpe parlamentario para destituirlo a Lugo, donde los medios de comunicación, invisibilizaron las marchas de protestas del pueblo en las calles?
Ahora mismo, ¿con qué talla moral la SIP acusa a Venezuela de tener injerencia en los medios?
 
¿Con qué derecho este organismo señala que pese a tener "elecciones democráticas", hay países que no respetan la libertad de prensa y citan también a Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua?
 
¿Con qué derecho el presidente de la SIP, Jaime Mantilla, advirtió a nuestros gobiernos y dijo que en Latinoamérica existen “graves problemas” de libertad de expresión, debido a que los “poderosos no aceptan que haya quien les pueda contar la verdadera historia que ellos quieren ocultar”?
 
¿Por qué la SIP en lugar de inmiscuirse en nuestra autodeterminación soberana, no le pide con la misma vehemencia a su amo el imperio norteamericano que deje el terrorismo mediático que utiliza como arma política, y deje de mezclar la sangre con las lágrimas en nuestros pueblos? 
 
Por favor no confundamos: La SIP está para defender el control de la información por parte de los mercaderes de la noticia y los mercachifles de la información que son los empresarios de los medios.
 
 La SIP está para refrendar la guerra sucia en contra de nuestros Gobiernos democráticos de América Latina.
 
María Eugenia Claros Bravo
Directora Periódico Visión Z, Bolivia

Fuente: http://alainet.org/active/66436&lang=es




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miércoles, 19 de junio de 2013

Medios y Nuestra América: De la mano de la SIP, arremeten contra Ley de Comunicación de Ecuador

Durante cerca de cinco horas (13:30-18:00) los directivos conversaron con Nora Sanín, directora de Andiarios, en un edificio ubicado en la calle 61 N° 5-20, en Bogotá, en donde compartieron un almuerzo y acordaron publicar el editorial que salió impreso al día siguiente en 53 diarios colombianos.

En la cita se habría determinado también que en caso de ser aprobada la Ley de Comunicación, como así sucedió el pasado viernes, se realizaría una campaña en todos los medios colombianos para desaprobar la nueva normativa.

Los puntos abordados en la reunión de los representantes de medios privados fueron variopintos y se trató desde la situación de la libertad de prensa y expresión en Ecuador desde 2011; la legislación ecuatoriana que supuestamente amenaza o lesiona a los medios privados y el trabajo de los periodistas independientes; las posibles reformas al Código Integral Penal, sobre todo los artículos en los que se hace mención al trabajo de periodistas, y, obviamente, el cuerpo legal que se aprobó el pasado viernes con el respaldo de más de 108 votos.

Extraoficialmente se conoció que la campaña de rechazo hacia la Ley de Comunicación en Ecuador se podría extender a otros países de la región con el respaldo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) -cuyo presidente es Jaime Mantilla Anderson, director de diario Hoy de Ecuador- y fundaciones privadas con financiamiento extranjero.

También se supo que en esa reunión se descartó, al menos por estos momentos, acudir hasta la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar la norma.

Luego de la cita, Sanín envió un comunicado a sus diarios afiliados explicando la situación. La titular de Andiarios, primero, se disculpó por la premura con la que estaba actuando y por el corto tiempo que daban a las redacciones para colocar el comunicado de rechazo.

En el correo de Sanín se asegura que con la nueva norma tendría “gravísimos efectos para la libertad de prensa en Ecuador y en el mundo entero. Adjunto proyecto de editorial para que por favor lo lean y me informen de inmediato si están de acuerdo con su texto. De obtenerse la aprobación de ustedes será publicado mañana (el viernes pasado) por todos los periódicos afiliados con una nota informativa en primera página”.

También se conoció la respuesta de la directora de El Colombiano (EC), Martha Ortiz, quien dijo: “A mí me parece bien. Cuenta con EC, pero le añadiría la presión que se le hace a la empresa privada para que no paute en los medios objetivos y críticos por temor a persecuciones y sanciones. Quedo pendiente de la versión final una vez recibas los comentarios de todos. Acabo de llegar de Venezuela y estoy aterrada”, detalló la periodista.

En el comunicado se acusa al Presidente ecuatoriano de usar “medidas de toda índole para silenciar aquella prensa que considera de la oposición”. Los diarios colombianos aseguraron que la ley es la estocada final a la libertad de prensa.

Human Rights se opone a la nueva norma

Human Rights Watch (HRW) criticó la Ley de Comunicación aprobada en Ecuador porque, según ellos, se “mina seriamente la libertad de expresión”. Además también se oponen a la inclusión de la figura “linchamiento mediático” y la creación de un Consejo de Regulación de Medios, considerado una “mordaza” por la oposición en la Asamblea Nacional, publicó la agencia de noticias EFE.

En esa misma nota se hace referencia a un comunicado que emitió el director para las Américas de HRW, Miguel Vivanco, quien dice que “este es otro esfuerzo del presidente Correa para perseguir a los medios independientes”.

Vivanco indicó que “las provisiones para la censura y procesar penalmente a periodistas son claros intentos de silenciar las críticas”.

El Presidente ha ratificado en varias ocasiones su rechazo a varios medios de comunicación que han adoptado la postura de actores políticos y por eso promueve una prensa que informe. Como tiene que ser.


Fuente: http://www.aporrea.org/medios/n230892.html

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domingo, 12 de mayo de 2013

Medios y Nuestra América: Ecuador acusa a la SIP de defender sólo la “libertad de empresa”

http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/sudolariwojima.jpgLa Secretaría de Comunicación del Ecuador (Secom) descartó este martes una reunión entre el Gobierno de Quito y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ante la incompatibilidad en los temas de debate planteados por el organismo.

El secretario de Comunicación, Fernando Alvarado, dijo que los temas presentados por la SIP a ser discutidos “no se atañen a la defensa de la libertad de expresión ni a la libertad de prensa, sino a la libertad de empresa”, citó Telesur.

Asimismo, señaló que esos temas que busca tratar la SIP, conformada fundamentalmente por los dueños de los grandes medios de difusión corporativos, “son aquellos que perpetúan los privilegios y el poder de un círculo de propietarios de imprentas, que travisten su afanes económicos y políticos en la defensa sublime de derechos”.

De esta manera respondió el Gobierno ecuatoriano a una solicitud hecha el pasado 20 de febrero por la SIP, de organizar una “reunión especial” entre Quito y representantes del organismo.

Alvarado sugirió al presidente de la SIP, Jaime Mantilla, reorientar su cita hacia “la Superintendencia de control del poder del mercado o aquellas entidades que tienen que ver con estamentos empresariales y de negocios”.

Recordó que en octubre de 2009 se llevó a cabo una reunión entre el Gobierno del presidente Rafael Correa con directivos de la SIP y posteriormente, el organismo “volvió a repetir el martillado libreto de preocupación por las libertades”.

“En esta cita, con buena fe y hasta ingenuidad, se aceptó que no sea pública por petición de ustedes. Nada extraño si no se tratara de una organización que supuestamente defiende la transparencia, la libertad de prensa y expresión. No obstante, y pese al reconocimiento interno de los directivos de la SIP de los abusos de sus afiliados, concluida la reunión se repitió el martillado libreto de 'preocupación por las libertades”, indicó Alvarado.

Sostuvo que “es difícil confiar en las intenciones honestas de la SIP al pedir una nueva cita, pues se sospecha que éste pueda ser un mecanismo para dar un uso politiquero y escandaloso de la solicitud, haya o no encuentro”.

Álvarado concluyó que la Revolución Ciudadana defiende y promueve la libertad de expresión con acciones concretas, “más allá de discursos chispeantes y sensacionalistas y sin tantas reuniones de quienes miran a la comunicación como un lucrativo negocio a resguardar”.


Fuente: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/05/08/ecuador-acusa-a-la-sip-de-defender-exclusivamente-la-201clibertad-de-empresa201d-3150.html



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jueves, 28 de marzo de 2013

Medios y Nuestra América: La SIP destruye lo que la voluntad popular construye

SIP. La prensa venenosa.Siempre que finaliza una reunión de la SIP, es un buen momento para referirse al rol que juega y que jugó en los procesos políticos latinoamericanos como agente desestabilizador de los gobiernos democráticos.
 
Luego de la reunión de medio año en la ciudad de Puebla, México, la Sociedad Interamericana de Prensa expresó sus conclusiones de modo tajante al “destacar la violencia y el acoso gubernamental como elementos de constante agresión contra el ejercicio del periodismo en las Américas”.

En uno de los párrafos principales apuntó directamente contra el gobierno argentino: “Hoy, en la Argentina, como ocurriera en el Perú de Alberto Fujimori, importantes avisadores retiraron por completo sus anuncios luego de que el gobierno así se los ordenara y ante el temor de sufrir represalias tributarias o de otro orden. El periodismo crítico, discriminado por el gobierno pues no recibe publicidad oficial, se enfrenta a la encrucijada de ya no poder subsistir”.

La SIP señala sin disimulo a los gobierno de Argentina, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Cuba, Honduras, Nicaragua y Panamá, y los imputa de poner en práctica “inmensos aparatos de propaganda estatales y privados creados con, entre otras cosas, el fin de difamar y atacar a periodistas, responsables de medios de comunicación, empresarios y políticos que no comulgan con el pensamiento oficial”.

Esta claro que la libertad que defiende la SIP es la de las corporaciones mediáticas, la misma que ellos llaman libertad de expresión de los medios independientes. Un juego de palabras que utilizaron -y aún utilizan- durante décadas para auto legitimarse como constructores de verdades, a partir de un axioma tan vacuo como pensar la función del periodismo por fuera de los vínculos políticos, ideológicos y económicos. Esta posición en que se colocan los conglomerados mediáticos orquestados por la SIP, no es nada inocente, ya que la contienda que emprenden frente a los avances comunicacionales en países como Argentina, Venezuela y Ecuador, tiene mucho más olor a una disputa por el poder político y económico que a la moralina que pregonan por la falta de libertad de expresión.

La SIP y su factor desestabilizador

En el año 2006, la SIP apuntó contra el gobierno democrático de Evo Morales, luego de remarcar en más de un comunicado que en Bolivia corría peligro la libertad de prensa, a partir del apoyo oficial que tuvo la formación de una red de medios comunitarios. Poco les importó a los “amos de la libre expresión” que la construcción de dichos medios sea una herramienta que favorezca la democratización de las comunicaciones, gestionadas a partir de las propias comunidades.

Años atrás, la vinculación de la SIP con los intereses de Estados Unidos quedó sentada, a partir de que la consejera de seguridad nacional, Condoleezza Rice, ordenó en teleconferencia a la Asamblea General de la SIP, darle apoyo al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, presidente que ordenó al ejército reprimir duramente manifestaciones sociales en octubre de 2003, que dejaron un saldo de 80 muertos y 500 heridos.

En Venezuela, el gobierno socialista de Hugo Chávez recibió decenas de acusaciones por parte de la SIP, puntualmente a partir de 2004, cuando el Congreso aprobó la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión – conocida como Ley Resorte. El pretexto en esta ocasión para atacar esta iniciativa gubernamental, fue la posibilidad de la censura previa que existiría, cuando ciertamente el objetivo del proyecto fue promover una pluralidad de voces y la búsqueda de información veraz para el pueblo.

Lo que la SIP olvida, de manera consciente, es el aval que le brindó al golpe de estado contra el gobierno democrático de Chávez en abril de 2002, cuando no emitió comunicado alguno sobre el encubrimiento que los canales privados realizaron, al no informar el ataque.

En Ecuador, el rol de los medios durante el intento de golpe de estado ocurrido el 30 de septiembre del año 2010 fue a favor de la ruptura del hilo constitucional, ya que se encargaron de mostrar imágenes de saqueos y el supuesto caos que se estaba generando en el país. Eso fue lo que querían crear, por lo que el gobierno decidió sacar al aire una cadena nacional que después fue muy criticada alegando que hubo una suspensión de la libertad de expresión.

Posteriormente, nunca se encargaron de mencionar que fue un intento de golpe de Estado, ya que continúa aún la idea que fue una simple sublevación policial, aunque si hablan de atropello a la libertad de expresión, afirmando que todo el escándalo fue organizado por el gobierno. Los medios de prensa, controlados por la oposición y los grupos empresario, eran parte del golpe, creando una imagen de caída de Correa, desmoralizando a sus partidarios.

El rechazo de la SIP a los cambios en la comunicación

Además de formar parte de turbias campañas para desprestigiar los gobiernos populares y democráticos en América Latina, la Sociedad Interamericana de Prensa también se enfrentó a las organizaciones internacionales que defendieron las luchas de los pueblos latinos para democratizar la comunicación.

En los años setenta, la SIP se enfrentó a la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ya que buscaba promover el derecho de los Estados en desarrollo a establecer nuevas políticas comunicacionales. Por esos años, los países no alineados iniciaron un movimiento con el fin de crear un Nuevo Orden Económico Internacional para equilibrar el nivel de vida social.

En la Declaración de Argel del año 1974, el Movimiento de los No Alineados, exigió la creación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), con la finalidad de democratizar las comunicaciones. Estos nuevos movimientos se plantearon la necesidad de construir nuevas políticas comunicacionales y así invertir el paradigma del sistema informativo existente, el cual funciona como instrumento de dominación.

Sin embargo, las nuevas ideas para reestructuras los sistemas de información y comunicación, se vieron boicoteadas de raíz por el gobierno de Estados Unidos a través de sus voceros de la SIP. Fue así, que este organismo defensor de las empresas mediáticas se convirtió en el principal opositor de NOMIC y de las políticas nacionales de comunicación (PNC).

La Sociedad Interamericana de Prensa opera como apoyo periodístico e ideológico del gobierno imperialista de los Estados Unidos en la región latinoamericana. Los dueños de los grandes periódicos estadounidenses imponen desde la SIP una visión del mundo que concuerda con la óptica del poder imperial de Washington que encuentra sus personeros dentro de las oligarquías propietarias de periódicos de América Latina.
 
 
 
APAS | Agencia Periodística de América del Sur | www.prensamercosur.com.ar
Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata.

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martes, 12 de marzo de 2013

La SIP contraataca

http://www.arbia.org.ar/imagenes/sip2.jpgEn la segunda jornada de la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se realiza en Puebla, representantes del organismo que reúne a dueños de medios privados del continente realizaron fuertes ataques a los gobiernos de América latina y a leyes votadas por amplia mayoría en los países de la región.

Daniel Dessein, vicepresidente de la SIP por Argentina y miembro de la junta de directores de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y del directorio de La Gaceta de Tucumán, cuestionó la ley para regular el recurso del “per saltum”, que habilita a la Corte Suprema a intervenir en determinadas causas aunque no se hayan agotado las instancias ordinarias previas.

También cuestionó al juez federal civil y comercial Horacio Alfonso, quien declaró "constitucional" el artículo 161 de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que había sido objetado por el grupo Clarín, que rechaza cumplir con la adecuación de la norma votada en el Congreso hace tres años.

Además, Dessein, al leer el informe preliminar sobre Argentina de la Comisión de Libertad de Expresión de la SIP y referirse a ataques a periodistas, curiosamente dijo que “el caso más grave en el último semestre fue la muerte de Nicolás Pacheco, conductor de Racing o nada”, cuyo cuerpo fue hallado sin vida, el pasado 24 de enero, en la pileta de la sede del club porteño Racing, en un hecho que a prima facie no guarda relación con la actividad periodística del fallecido.

Sin embargo, el ejecutivo de la SIP omitió las agresiones a periodistas de Télam, Crónica y Tiempo Argentino (entre otros medios) en el municipio bonaerense de Malvinas Argentinas por parte de una patota que decía responder al intendente Jesús Cariglino en junio de 2012 durante la cobertura de un caso de mala praxis en el hospital `Claudio Zin`; y tampoco hizo mención a la denuncia penal del Grupo Clarín contra los periodistas Sandra Russo, Roberto Caballero y Javier Vicente basada en declaraciones y opiniones en noviembre del año pasado, de la que luego el holding desistió.

En tanto, el abogado constitucionalista Gregorio Badeni, criticó que las leyes de Medios y de acceso igualitario al papel para diarios “fueron sancionadas con apoyo de la mayoría de la oposición”.

Por su parte, el periodista del diario La Nación y el canal Todo Noticias, el abogado Adrián Ventura, se manifestó en contra de las leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual y del Mercado de Capitales; en este último caso porque según dijo, le permite al gobierno “intuir que se está afectado el derecho de la minoría”.

Adrian Ventura: "Yo soy muy critico de la justicia, hay que acercarla a la gente y hay que mejorarla"

Ventura también cuestionó a la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbo, de quien opinó que “llegó al cargo porque dictaminó en contra del Grupo Clarín, Cablevisión y Papel Prensa en todas las causas que venía interviniendo”.

Vale la pena aclarar que la designación de Gils Carbó fue aprobada por el Senado de la Nación con 63 votos positivos y 3 negativos, con lo que significó un amplio apoyo de los legisladores de la oposición, quienes destacaron su independencia.

Por último, Ventura cuestionó al Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, porque “está fomentando una ley de medios al estilo de la Argentina”.

Por su parte, Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP y director del semanario Búsqueda de Uruguay, también criticó las leyes que regulan los servicios de comunicación Audiovisual en la región como así también el uso de las redes sociales como Twitter para dirigirse a la población.

Finalmente, Miguel Henrique Otero, director de El Nacional de Venezuela, dijo que los medios oficiales “son un sistema más sofisticado, planificado” que “las dictaduras tradicionales, que simplemente eran regímenes de excepción”.

La reunión semestral de la SIP en Puebla, que empezó el viernes, concluirá este lunes con la ceremonia de clausura oficial y un informe del presidente del organismo, Jaime Mantilla.

Con la mira puesta en el negocio y la preocupación por gobiernos populares, se se desarrolló el encuentro de la SIP.

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viernes, 14 de diciembre de 2012

Los malditos. A propósito de la visita del Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Argentina

Dicen que la política es maldita. También que los periodistas están malditos y que en el control de los medios de comunicación transitan demonios que juegan con aquella materia incandescente, inasible y siempre a punto de estallar, que no es un volcán, sino la opinión pública.

Sin embargo, la única personificación del mal tiene como referente a esos dictadores que sometieron a los pueblos a caprichos mesiánicos, delirios místicos y ambiciones venales. El Plan Cóndor en América Latina es poco mencionado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). 

Su silencio sobre el ex titular de la entidad, el uruguayo Danilo Arbilla Frachia, director del Centro de Difusión e Información de la Presidencia del gobierno de facto de Juan María Bordaberry -entre 1973 y 1975- resulta llamativo cuando sus actuales representantes conforman una misión internacional que evalúa la libertad de prensa y de expresión en la región.

La SIP es una suerte de mega cámara empresaria que reúne a cadenas editoriales, dueños de diarios y de agencias de noticias privadas, cuyo objeto es defender intereses económicos y corporativos. No está escrito en su misión institucional, aunque su proceder indica que la función natural de la SIP es la de interpelar a los representantes de los Estados nacionales, pedir audiencia con presidentes y tratar de marcar su agenda.

Su paso por la Argentina ocurre en medio de una rayuela que divide entre el cielo y el infierno a los distintos jugadores que pugnan por la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En especial, por la medida cautelar de un simple artículo transitorio (el 161°) que obliga a la desinversión de quienes no se adecuen a la norma.

Más allá de la SIP y de su arribismo convocante, ocurre que la reciprocidad entre los medios masivos de comunicación y los procesos de formación de opinión pública conforman una unidad inseparable para el ejercicio del poder. Estado sólido (papel) y líquido (opinión) se complementan. 

Pensadores clásicos como Platón y Aristóteles escaparon a las concepciones elitistas sobre verdades reveladas y encontraron en la opinión pública un saber popular, con dominio propio en las mayorías. En esa clave el posterior Renacimiento se deshizo de una idea de pueblo entendida como sujeto pasivo.

Pasado ya este 7 de diciembre habrá que repensar cuál es el lugar de este poder no institucionalizado que dio la base para una discusión amplia por una ley de radiodifusión para la democracia. Frente a los grupos de presión como el señalado hubiera sido extraño, casi idiota, que la función pública-política en el gobierno dejara al libre albedrío de quienes se beneficiaron en tiempos pasados con negocios macabros a cambio de editoriales facciosas. 

Ahora bien, la brutalidad de los sucesos mediáticos y las pasiones que devinieron en la actual lógica amigo-enemigo debe encontrar un punto de equilibrio. Ese lugar lo tienen los cuerpos colegiados y, en especial, las organizaciones sociales que no encuentran aún su espacio de reserva del 33 por ciento del espectro.
Un dato extraño para el compromiso comunicacional asumido por las autoridades del AFSCA es la ausencia de aquellos impulsores de la Ley 26.522, que transitaron los primeros recorridos.

A tres años de la sanción, tal vez sea tiempo de poner en perspectiva histórica lo sucedido con batallas cautelares / culturales y volver convocar a los académicos malditos. Aquellos que desde el ámbito de las Ciencias de la Comunicación imaginaron una época en donde el poder de la palabra resida en el pueblo. 

Para ello falta un plan técnico que ordene la digitalización y uso del espectro radioeléctrico. Resolver la entelequia de la convergencia tecnológica entre radiodifusión y telecomunicaciones. Y por supuesto insistir que a mayor grado de información, accesibilidad y pluralidad de fuentes habrá una institucionalidad democrática avalada por ese poder popular instituyente. Aquel movimiento incandescente, inasible y siempre a punto de estallar, que a pesar de su potencia no pudo sostener a Juan D. Perón cuando lo derrocaron con todos los medios haciéndole coro.

Eso ocurrió meses después de los poderes fácticos bombardearan la Plaza de Mayo en junio de 1955. La SIP no dijo nada al respecto. Había sido fundada en 1943, en una conferencia de periodistas realizada en La Habana, cuando Cuba transitaba por el primer gobierno prostibular de Fulgencio Batista.

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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una historia de infamia

 
 
“Aunque la mona se vista de seda, ¡en simple mona se queda!”

Esopo, Fábulas, siglo VII aC.



Cuando días atrás, mientras se celebraba la reunión iberoamericana de presidentes y jefes de gobierno, dos periodistas españolas reportearon a Rafael Correa, el presidente de Ecuador, en la radio de mayor audiencia de todo el país, se sorprendieron que el entrevistado atacara, sin ningún tipo de complejo, a la todopoderosa SIP, la Sociedad Iberoamericana de Prensa. Las periodistas creyeron, en su ignorancia, que se estaba atacando al conjunto de una profesión que en el continente europeo cree de ser la única poseedora de la verdad, tergiversa la realidad sin pudor y difama sin tener consecuencias legales al hacerlo.

Doble error: ni Correa atacaba a la profesión, ni los periodistas son los dueños de ninguna verdad, aunque la calumnien y la tergiversen.

La SIP se crea en 1943 en la ciudad de La Habana y desde sus comienzos estuvo constituida por editores y directores de periódicos y agencias informativas de toda América, Estados Unidos incluidos. En la actualidad reúne a 1300 de ellos. Es decir, representan, lisa y llanamente, los intereses de los grupos económicos propietarios de los medios informativos y no tienen nada que ver con la profesión periodística.

Su historia es más que turbulenta: nunca hizo nada por la defensa de los periodistas o la libertad de expresión y respondió descaradamente a las directivas de los medios norteamericanos que usaron la corporación como medio de culturización de las zonas de habla latina y como auténtica trinchera anticomunista en las décadas de los 60 y 70.

Los medios informativos norteamericano, en aquellos años, servía de correa de transmisión de los gobiernos de turno en Washington que defendía, sin ningún tipo de vergüenza, la conocida “teoría de la seguridad nacional”. Esta teoría, preconizaba que las fuerzas armadas de los países latinoamericanos se desentendieran de su misión de defensa fronteriza hasta convertirse en auténticas fuerzas de ocupación que garantizaran el orden interno y combatieran a aquellas organizaciones y movimientos que pudieran, siguiendo el ejemplo marcado por la Revolución Cubana, favorecer la implantación de regímenes de izquierda dentro del contexto de la Guerra Fría.

Esta política generó innumerables golpes de estado con el fin de desplazar a gobiernos democráticamente elegidos y que no estaban dispuestos a reprimir a sus conciudadanos: Uruguay, Chile, Argentina, Honduras, Perú, son sólo algunos de los ejemplos de estas “acciones de guerra” militares, que dejaron en las cunetas y los cementerios miles de muertos, fusilados y desaparecidos.

Las maniobras se orquestaron desde la famosa “Escuela de las Américas”, instalada por aquel entonces en la Zona del Canal de Panamá que administraba y controlaba militarmente el gobierno norteamericano y era vox populi, como señaló claramente Correa en el reportaje en cuestión, que la dirección de la misma estaba en manos de la CIA. Por esta escuela pasaron los estados mayores de todos los ejércitos latinoamericanos, y allí se prepararon y se fraguaron las masacres que posteriormente perpetraban en sus respectivos países, escudándose en el otro elemento común que les daba cobertura ideológica: el cursillismo, pensamiento ultracatólico, cercano al Opus Dei.

Incluso allí se creó la llamada “operación Cóndor”, que sellaba el compromiso de las fuerzas armadas de diferentes países en la persecución conjunta de activistas y propiciando compartir la información de inteligencia para ello. Todo era válido para conseguir una mayor efectividad en el accionar.

Mientras tanto, ¿qué hacia la SIP? Se constituyó, salvo contadas y honrosas excepciones, en el medio de difusión y defensa de esta teoría. La que pretendía hacer creer a los pueblos latinoamericanos que la Alianza para el Progreso, aquella campaña lanzada y dirigida por John Fitzgerald Kennedy, era una suerte de Plan Marshall a la latinoamericana y que permitió el establecimiento de auténticas bases militares de la CIA en los distintos países. Famosa era la que se asentó, entre alambres de espinos, barreras y soldados yanquis armados hasta los dientes, en las inmediaciones del Parque Nacional de Caaguazú, en la profundidad del monte paraguayo.

Cuando la Guerra Fría acabó y la política norteamericana cambió de rumbo político, permitiendo la aparición de regímenes más o menos democráticos en el panorama de América Latina, la SIP también cambió su táctica. Ahora era la hora de apoyar a los partidos políticos de derecha, manteniendo su vieja ideología de ataque a los movimientos sociales y populares que pudieran servir de germen a partidos de izquierda que, como ocurre en estos momentos, están extendiendo un manto de libertad por el continente.

Si muchas veces se oyen voces en Europa que se quejan de la escasez de medios informativos libres o medianamente objetivos, pueden mirarse en ese auténtico páramo que es América donde los medios tradicionales están conchabados con la política reaccionaria de la SIP. Por eso son constantes las luchas que se libran entre los gobiernos progresistas del continente y los medios de difusión. Por eso las periodistas españolas se confundieron: Europa cree que la sacrosanta libertad de prensa está por encima de la misma verdad. Tenemos que volver a recurrir a las palabras del presidente Correa: “en un estado de derecho no se persiguen personas … se persiguen delitos. Si ese delito lo comete un periodista, ¡qué pena! … difamar … es un delito, que si lo comete un arquitecto, un bombero voluntario, un boy scout o un periodista es indiferente; se persiguen delitos”.

La SIP pretende hoy, olvidándose de la negra historia que le precede, convertirse en el adalid de la libertad de prensa y no son más que los mismos perros a los que ni siquiera les han cambiado el collar.


Fuente: Manuel D'Angelo en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160686&titular=sociedad-interamericana-de-prensa-(sip)-una-historia-de-infamia-

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viernes, 7 de diciembre de 2012

Dypra rechaza la “intervención” de la SIP en la “democracia argentina



La Cooperativa de Provisión de Servicios Diarios y Periódicos Regionales Argentinos envió hoy un documento al presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, Javier Matilla Anderson, en repudio a la “misión” que visita el país. Delgado, titular de Dypra, destacó la iniciativa para “defender la Ley de Medios”.


 “Elaboramos un documento con los artilugios legales que hizo el Grupo Clarín para detener la aplicación plena de la ley y se lo presentamos al presidente de Libertad de Expresión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)”, explicó a Ansol el presidente de la Cooperativa de Provisión de Servicios Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra), Julio Delgado, a horas de cumplirse el plazo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia para la adecuación a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Nº 26.522).



“Nosotros representamos a 111 editores de todo el país de 17 provincias, donde evaluamos que hay un pleno ejercicio de la libertad de prensa en nuestro país y aquí lo certificamos y luego de la reunión no cambiamos de opinión”, agregó Delgado en el Salón Chopin del Hotel Intercontinental sobre el comunicado en repudio a la postura de la SIP.


El documento de Dypra precisó: “A ustedes no sólo les falta autoridad legal para venir a nuestro país a monitorear la libertad de prensa. También les falta autoridad moral: La propia historia de la SIP y sus vinculaciones con la CIA norteamericana; su nefasto papel condenando la falta de libertad de prensa en todos los procesos democráticos transformadores de nuestra América, pero manteniendo un silencio cómplice sobre las persecuciones a la prensa por parte de las más sangrientas dictaduras; y hasta el rol preponderante jugado en la desestabilización de gobiernos democráticos, los desautorizan a ustedes para venir a hablar de libertad de prensa”.

“Su organización, cuyo principal objetivo declamado es la defensa de la libertad de prensa, envía una ´misión´ a nuestro país con la declarada intención de apoyar al Grupo Clarín en su embestida contra la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.  Y obviamente al inminente puesta en vigencia total de esta ley se debe la presencia de esta ´misión´ en suelo argentino”, agregó el comunicado  de los editores de Dypra.


“Resulta un verdadero contrasentido respaldar a un grupo como Clarín, que hace apenas 10 días intentó que varios periodistas fueran encarcelados por expresar sus opiniones, episodio que mereció un repudio generalizado desde todos los sectores, incluyéndolos a ustedes, aunque mostraran una exagerada mesura en la condena y una también exagerada algarabía en el comunicado saludando el retiro de la denuncia.”


Y concluyó: “Nunca en nuestro país una ley se discutió tan democráticamente ni logró semejante nivel de apoyo. Esa es la ´ley regulatoria´ que ustedes en nombre propio han venido a combatir”.

Fuente: Ansol

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