miércoles, 26 de junio de 2013

Grecia, sin tv pública: seis clanes familiares se reparten las cinco cadenas nacionales

El anuncio del Gobierno griego de cerrar el ente de la cadena de radiotelevisión pública (ERT) la semana pasada es el último de los episodios negros que dejan en Grecia un panorama cada vez más desolador. Este cierre supone el despido inmediato de alrededor de 2.600 trabajadores públicos, y aunque el primer ministro, Andonis Samarás, ha reculado a medias en su decisión y ha propuesto que sigan retransmitiendo los informativos hasta que haya un nuevo ente público operativo, la coalición que gobierna el país no se pone de acuerdo y los ciudadanos griegos siguen con la señal de televisión en negro.

En medio de la indignación internacional y de los trabajadores de la cadena —que retransmiten los informativos a través de Internet—, el tribunal supremo administrativo ha decidido este pasado lunes que se reanudase inmediatamente la señal de la radiotelevisión pública griega. Sin embargo, el Gobierno todavía no ha llegado a un consenso sobre cómo interpretar esta medida cautelar del tribunal.

Seis clanes gobiernan 5 canales

Con ERT fuera del mapa, estos son los otros canales nacionales —por supuesto, privados— que quedan en Grecia y que directa e indirectamente guardan fuertes lazos con empresas de otros sectores y el Gobierno:

    Mega

Es el mayor canal de televisión en Grecia, con un 23% de share (cuota de pantalla) de media. De tendencia progubernamental, el propietario de esta cadena es George Bobolas , padre de un 'clan familiar' que controla también otros periódicos como Ethnos. Uno de los hijos de George Bobolas, Fotios, es director de Teletypos, un holding empresarial de la cadena. Otro de sus hijos, Leonidas, es el presidente ejecutivo y principal accionista de Ellaktor, un gigante de la construcción que fundó su padre y que ha participado en contratos multimillonarios con el Estado.

Pero la familia Bobolas no es la única que controla Mega. En este canal también toma parte un hijo de Vardis Vardinoyannis, magnate del petróleo y del transporte marítimo en Grecia. George Vardinoyannis es miembro de la junta directiva de Mega.

Por si fuera poco, Stavros Psycharis , que controla el grupo de comunicación DOL —propietario de los principales periódicos helenos— es el presidente de la cadena.

    Grupo Antenna1

Pertenece al imperio de la comunicación fundado por el magnate griego Minos Kyriakou, y que incluye cadenas de radio, empresas de telecomunicaciones y de publicidad. Este multimillonario posee dos empresas petrolíferas y una compañía naviera. Es presidente del Comité Olímpico de Grecia y además propietario del club de baloncesto Panhelinios. Uno de sus hijos, Theodore —que también es armador—, es el consejero delegado y uno de los principales accionistas del grupo Antenna1.

    Star

La familia Vardinoyannis, que también tiene acciones en Mega, es la propietaria de esta cadena. Además, los Vardinoyannis son los principales accionistas de Motor Oil Hellas, uno de los dos operadores de refinería griegos.

    Alpha

El empresario Dimitris Kondominas es el presidente de este grupo de comunicación griego, que aunque formó parte del gigante de medios luxemburgués RTL, en la actualidad Kondominas ha vuelto a ser el mayor accionista del Grupo Alpha. Kondominas es propietario además del grupo DEMCO, un conglomerado de empresas de diferentes sectores: de la aviación, compañías de seguros, medios de comunicación, telecomunicaciones y del ámbito del entretenimiento.

    SKAI

Es la quinta cadena más grande de Grecia, cuya propietaria es la familia naviera Alafouzos, que también posee algunos periódicos como Kathimerini . Yiannis Alafouzos es el director ejecutivo del grupo SKAI y también está involucrado en el conocido club de fútbol Panathinaikos.

El triángulo medios-política-empresas

Según apunta a 20Minutos Thomais Papaioannou, corresponsal de la cadena pública ERT en Francia, estas cadenas de televisión carecen de ideología propia. "Son progubernamentales, protroika, y ahora están abiertos al partido neonazi Amanecer Dorado, al que invitan a sus programas", indica Papaioannou. "Grecia está girando hacia el populismo y el extremismo", resume esta periodista.

Los canales privados en Grecia no tienen licencia para emitir Por otro lado, Papaioannou señala que durante muchos años a estos grupos de comunicación "no les ha importado si tenían beneficios o pérdidas en este sector mientras consiguieran contratos en la construcción, el petróleo, la energía...", enumera. "Ahora se encuentran con poca liquidez, endeudados y quieren que pague el Estado. Además, los bancos no pueden prestarles ya más dinero porque están siendo supervisados por la troika", añade.

Por si la falta de liquidez fuera poco, "los canales privados en Grecia no tienen licencia para emitir", señala Thomais Papaioannou. "Suena de locos, pero esta es la situación de los últimos 21 años", sostiene. La estrategia que siguen entonces para sobrevivir es la siguiente: conseguir un permiso temporal que renuevan cada cierto tiempo, y así sucesivamente.

La estratregia de las TV es conseguir un permiso temporal que renuevan cada cierto tiempo "Es una situación de chantaje que tiene dos caras —explica esta corresponsal de la ERT—: cada gobierno de los últimos 21 años chantajea a estas cadenas diciéndoles que si no son progubernamentales, no se les renovaría el permiso temporal". Además, aunque desde 2011 están obligadas a pagar un impuesto del 20% sobre los beneficios obtenidos por la publicidad, Papaioannou destaca que "siguen pagando menos impuestos de los que deberían".

Para Thomais Papaioannou, la decisión de Samaras de cerrar el ente público esconde aspectos que van más allá de querer hacerle un lavado de cara. "En la ERT hay corrupción, nepotismo, falta de competencia, rechazo... creados por los mismos políticos que ahora acusan a ERT de esos males: Samaras, Venizelos —líder de los socialistas griegos, el PASOK— y todos los que han tenido el poder desde el final de la dictadura", denuncia esta periodista.

Los acuerdos de la troika y el Gobierno de Samaras juegan un importante papel en este punto: "Hasta finales del verano necesitan despedir a 2.000 trabajadores públicos. La ERT tiene 2650 trabajadores. Los números cuadran", dice. Una vez comience el nuevo ente público —en el que se cree que trabajarán cerca de 700 empleados—, Papaioannou está convencida de que se "contratarán a los más fieles, gente de confianza e incompetente, porque es la mejor manera de controlarlo".

En su opinión, "los periodistas que todavía resisten son reprimidos, amenazados y están en la lista negra. La mayoría están desempleados, es la mejor manera de hacerles callar", sostiene.

Con todo, esta periodista reclama la vuelta de la ERT: "Si la dejan de lado no habrá libertad de expresión en Grecia. Es más el principio de lo que la televisión pública representa que en lo que se ha convertido".

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1847342/0/televisiones-grecia/panorama/cierre-cadena-publica/



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