miércoles, 16 de julio de 2014

“Cooperativas, desarrollo sostenible para todos”

Documento de la Mesa Nacional de la Economía Solidaria con motivo del Día Internacional de las Cooperativas







Las cooperativas son un tipo particular de empresas que por impulsar del desarrollo regional, generar trabajo y producción, desarrollar servicios de calidad, capturar y redistribuir el ahorro local, siempre gestionadas por las propias comunidades, constituyen una sólida y probada herramienta de soberanía economía.

En momentos donde la economía en manos de pequeños pero poderosos grupos juega un papel letal para las condiciones de vida de las mayorías, no sólo en nuestro país, sino también en el resto de la región, el cooperativismo emerge con un mensaje de que otra forma de atender y garantizar nuestras necesidades y desarrollarnos es posible y necesaria.

Tal como lo vienen advirtiendo muchos líderes locales y mundiales esta otra economía está encarnada en aquellas organizaciones donde la solidaridad no es una palabra fuera de contexto que asusta a los mercados, por el contrario, es la base sobre la cual el hombre y la mujer desplazan del centro de la escena al dinero como el intermediario de sus relaciones e incorporan principios y valores.

Esta concepción del mundo en que queremos vivir es lo que está en juego en estos días donde la apuesta financiera contra las economías de la producción y el trabajo, como la que estamos construyendo los argentinos en los últimos años, busca ahogar el proceso estratégico de desendeudamiento que nos permite la posibilidad de una Patria soberana.

Los llamados "fondos buitres", que levantan alevosas ganancias de los países en crisis, conforman la antítesis de los principios y valores de la economía solidaria donde cada persona vale por lo que es y por lo que puede hacer en beneficio para su comunidad y no por lo que posee.

En nuestro país, más de 25 mil cooperativas, componentes de un sistema solidario que también incluye a mutuales, pymes y trabajadores, demuestran desde hace más de un siglo que los ciudadanos somos capaces de autoabastecernos de servicios públicos (como energía, gas, agua o telefonía), de salud, de educación y del propio trabajo de todos los días.

En efecto, en los últimos años más de 6 mil empresas han sido creadas por sus propios trabajadores; muchos de ellos son jóvenes que inician así su camino profesional, otros son obreros que reabrieron fuentes de trabajo que habían sido cerradas tras la crisis, y otros miles más estaban desplazados del sistema y volvieron a insertarse con la ayuda de programas públicos de inclusión social con trabajo.

En dimensiones menores pero crecientes y muy significativas, este modelo es la prueba manifiesta
de que condenados por distintos delitos pueden reinsertarse laboralmente, haciéndose cargo de su destino y aportando valor (económico y social), a través de cooperativas que se vienen formando en todo el país, con lo cual el modelo también pasa a ser una herramienta de reinserción en la sociedad.

Por otra parte, pequeñas cooperativas emergentes conviven y se integran con cooperativas líderes en los mercados agroalimentarios, de seguros o bancarios, demostrando que la solidaridad es posible como criterio de organización económica en cualquier escala o mercado.

Este 5 de julio, Día Internacional de las Cooperativas, se celebra bajo el lema “Las empresas cooperativas logran el desarrollo sostenible para todos” y con la consigna de que “preocuparse por la comunidad es uno de los valores fundacionales del movimiento cooperativo y, como tal, la necesidad de salvaguardar de manera sostenible unas condiciones de vidas favorables para las comunidades constituye la base de las acciones y la visión de todas las cooperativas”, de acuerdo con la propuesta de la Alianza Cooperativa Internacional.

Hoy, la experiencia cooperativa en Argentina, articulada con las políticas del Estado Nacional, recupera su protagonismo histórico y lo actualiza en la convicción de su importancia para contribuir a un país de crecimiento con inclusión. En los últimos años, conjuntamente con las organizaciones mutuales y pymes, las cooperativas emprendieron el camino de la integración, que significa no solo declamar la misma en los discursos, sino integrarnos en proyectos económicos y sociales concretos, que transforman realidades, y mejoran las condiciones de vida de nuestras comunidades.

Mesa Nacional de la Economía Solidaria

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