viernes, 28 de junio de 2013

Informar no es Comunicar

(Por Fabián Silveira - Usina de Medios). Informar y ser informado ya es parte de una necesidad  de primer grado en las sociedades de la convergencia y transformaciones tecnológicas, de hecho el derecho a la información y la comunicación es parte de la disputa de sentido en las legislaciones, y marcan un parámetro para pensar un verdadero desarrollo o atraso social de las sociedades. Las redes sociales explotan de fanáticos que dedican gran parte de sus horas (tan solo si Skipe -560 millones de usuarios-, y Facebook - 515 millones- fuesen países se ubicarían terceros y cuartos entre los países con mayor población, solo por debajo de China e India y por encima de Estados Unidos). Ahora bien, asumir el reto de comunicar implica un desafío inminente para las organizaciones de la economía solidaria que muchas veces por los apremios de una necesidad imperiosa de visibilizar los aportes (productos y servicios) en la sociedad, hacen confundir estas dos dimensiones transformándose prácticamente en un  mismo concepto.

El sector de la economía solidaria, particularmente el cooperativismo y mutualismo está integrado por más de  30 mil entidades de base ( 25.864 cooperativas y 4936 mutuales) , 7 confederaciones, y más de 229 federaciones, y esto representa que más de 13 millones de compatriotas reciben, consumen productos y servicios cooperativos y mutuales, inclusive muchos de ellos sin saber su procedencia.

La necesidad asumida del sector de trascender la propia "jungla", un contexto histórico nacional favorable (aplicación parcial de la ley de medios, y políticas públicas de comunicación como nunca en la historia), y una coyuntura mundial donde el capitalismo a entrado en una crisis profunda, tornan viable y casi de manera obligada esta necesidad de informar los beneficios de este modelo.

Con la premisa de continuar perfeccionando las herramientas, dispositivos y redes de medios del sector como son los diarios regionales, las radios de gestión comunitaria, cooperativa y mutual; las "nuevas" pantallas, productores asociativos; es inminente apostar por redoblar la apuesta y trabajar el concepto de la comunicación organizacional como categoría superadora del concepto de informar.

La comunicación se presenta dentro de toda estructura social, y sobresale en el plano organizacional, es productora social de sentido, genera (o rompe) lasos de identidad y es productora de significancias (modos concretos de relacionarse y no otros)  que van reconfigurando el vínculo entre la gente y sus organizaciones. Desde esta perspectiva  se concibe a la comunicación como la estrategia tendiente a consolidar alianzas y enfrentamientos sociales. La comunicación organizacional es en este sentido un nivel superior al de la comunicación institucional. Ratificando estos conceptos es necesario afirmar que es indisociable (hasta riesgoso), pensar a la comunicación separada o reducida a un área de la política organizacional.

Todo el sector sabe, inclusive sus dirigentes de la importancia de visibilizar - leasé informar- los beneficios del sector, pero no todos han terminado de asumir, y no porque no se quiera sino porque las matrices históricas de los modelos de comunicación arraigados desde la dictadura han marcado esta forma de construir mensajes (emisor - mensaje - receptor) la importancia de no hablar ya de informar sino de comunicar; a pesar todavía de esta pesada deformación conceptual, es importante marcar también que desde muchos de los que tienen la responsabilidad concreta de conducción, junto a trabajadores de la comunicación, comienzan fuertemente a entender esta concepción y trabajar para asimilar por parte de las instituciones, esta visión jerárquica de la comunicación.

Congresos de formación en política de comunicación, recursos económicos destinados a ella, organigramas que contemplan la jerarquía de la comunicación, jornadas de capacitación específica en la materia, representantes que defienden la importancia de la misma, documentos históricos que sientan precedentes  históricos y teóricos, elaboración de contenidos colectivos que bancan esta concepción como lo fue  libro: "Economía Solidaria: Hacia otro mapa de la comunicación", producción de políticas en comunicación convergente entre confederaciones, son algunos indicios de buenos tiempos.

La necesidad de informar esta en el ADN del sector, el salto cualitativo y ventaja competitiva en el mercado, estará dada entonces por este desafío de comunicar, el compromiso con la comunidad y la cooperación son constitutivas de nuestro movimiento.

Tenemos como entenderlo, sabemos cómo hacerlo, y este es el momento de practicarlo, y de esta forma también defender la plena aplicación de la ley de medios. Muchas voces, otras voces, es en definitiva pensarnos de una vez y para siempre en sujetos con derechos y obligaciones de política comunicacional. Solo desde esta concepción y criterio se está en condiciones de saber qué hacer con la información y cada uno de sus dispositivos.

Fabián Silveira - Usina de Medios

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